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La madurez, a tiempo

  • Recompensa El Cádiz firma un partido muy serio en Málaga y logra un punto que dispara sus opciones de permanencia Revolución Julián Rubio alinea un once innovador y se sale con la suya

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Como en otros muchos partidos de esta temporada, el Cádiz necesitaba salir de Málaga sin perder. En esta categoría basta con ser ordenado y tener claros ciertos conceptos del juego para ir sumando puntos con más o menos frecuencia, pero los amarillos se han caracterizado en muchas ocasiones por ser inconsistentes e insolventes. Lo de ayer fue otra historia porque el conjunto de Julián Rubio controló casi en todo momento a su oponente, un equipo que pelea por subir y que, a día de hoy, no mejora en casi nada a los cadistas.

El Cádiz firmó una actuación de equipo maduro en el estreno de Rubio. Quien firma esta crónica debe reconocer que el momento de mayor sobresalto de la tarde se produjo tras leer la alineación diseñada por el albaceteño. Y no porque aparecieran futbolistas que no valgan para el momento actual, pero eran titulares jugadores que hasta hace poco estaban empadronados en el ostracismo y coincidían varios de características similares en algunas zonas del campo.

La sensación que quedaba en el descanso es que el Cádiz había salido ileso. No se diferenció demasiado de encuentros anteriores porque la portería amarilla no sufrió en exceso, pero en este caso sorprendía enormemente el planteamiento de Julián Rubio, con un once muy ofensivo y novedoso que hizo temer lo peor. De Quintana volvía a jugar tras muchas jornadas, Paz actuaba como pivote desde el inicio, Parri en la mediapunta, Dani por la izquierda, Natalio por la derecha, Casas titular… Muchas novedades en un mismo equipo y eso olía a mezcla explosiva.

Sinceramente, sonaba a suicidio cadista en La Rosaleda, pero fueron pasando los minutos y la cosa parecía más o menos controlada. Como en A Malata, como en Balaídos, aunque en aquellas ocasiones llegó en el primer periodo un gol del rival sin hacer méritos para ello. Costó adaptarse a lo que quería Rubio porque Dani y Natalio no tienen la costumbre de bajar la banda para seguir al lateral y en el arranque se vio a Jesús Gámez con ganas de ponerse las botas en ataque, pero no fue para tanto. Rosado remató con cierto peligro al poco de iniciarse el partido, pero después sólo se registraron algunos centros con intención. El Málaga tampoco estaba nada lúcido.

El experimento de Paz por delante de la defensa no salió mal en el primer periodo. Al portuense se le vio con confianza para jugar el balón después de robar y aportó salida, algo que le suele faltar a este equipo. Bezares leyó bien el juego y cortó mucho, pero faltó que Parri entrara más en juego y que conectara con la gente de arriba. A los 20 minutos de partido ya se sabía que el Albacete había ganado y eso ponía la carne de gallina a todos los cadistas desplazados hasta Málaga, pero el desarrollo del partido hacía pensar que no era imposible salir de La Rosaleda con un resultado positivo. Natalio estuvo cerca de marcar con un disparo desde fuera del área en el minuto 38, pero su tiro se marchó fuera. Y así terminó el primer tiempo, con la sensación de que la cosa estaba más o menos controlada.

¿Sería cuestión de tiempo que el Cádiz se descontrolara y que terminara recibiendo un tanto? Se podía pensar eso conociendo el comportamiento reciente de este equipo, pero algo ha cambiado. El conjunto amarillo seguía muy serio, los laterales no subían, pero perdía el balón demasiado pronto, lo que daba algo de vida al dubitativo y plano equipo de Muñiz. Incluso se defendían bien las jugadas de estrategia, aunque Rosario daba el susto con un remate cercano que Limia mandó a córner allá por el minuto 60. Se produciría a renglón seguido una acción que pudo marcar el desarrollo del encuentro, como fue la expulsión de Bezares, que pecó de impetuoso teniendo ya una amarilla. Pero incluso a eso se repuso el Cádiz, que supo mantener el tipo con uno menos.

El Málaga sólo inquietaba algo a balón parado y en alguna jugada por la derecha después de algún robo en la medular. El Cádiz respondía con un centro de Gustavo López al que no llegó De la Cuesta por poco. Las fuerzas parecían niveladas, pero se echaba de menos entre los amarillos algún jugador inteligente que supiera parar el juego de vez en cuando, una misión que terminó realizando Gustavo López en el tramo final. En los últimos minutos se pasó mal porque el Málaga inquietó, pero realmente sin ocasiones claras. El cansancio no hizo mella del todo porque Calleja también fue expulsado y el Cádiz se llevó un punto que le permite respirar. ¿Tan complicado era jugar concentrado y sin fisuras?

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