Fútbol l Primera División

Siete goles y ocho puntos

  • El Real Madrid se afianza en el liderato tras castigar duramente a un Valladolid tan valiente como caótico en defensa y ante el que Robben da por fin la de cal

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Pocas veces un equipo recibió un castigo tan grande después de 45 minutos de buen fútbol. El Valladolid saltó al Bernabéu con un planteamiento digno de un grande, elogiable para un Mendilibar al que le golpearán críticas por su valentía. Por arriesgar con una línea defensiva adelantada que fue golpeada con brutalidad en cada acción ofensiva madridistas.

El Real Madrid primero marcó y después despertó. La ausencia de Van Nistelrooy no rebajó ni un ápice su pegada y Baptista rebajó los temores del Bernabéu, aprovechando la primera ocasión para abrir la lata.

Las numerosas bajas de Schuster y el castigo a Higuaín por su tardío regreso de Los Angeles tras jugar con Argentina, abrieron la puerta de la titularidad a Robben. Salió decidido a mostrar el fútbol que se espera del que era uno de los extremos más potentes del viejo continente. Dejó en casa el miedo a encarar y aprovechó cada espacio que le concedió una defensa destinada al suicidio.

El cambio de sistema de Schuster y el planteamiento rival condujo al Real Madrid a jugar al contraataque. Perfecto para la precisión de Guti en los pases.

Tras uno de ellos Robben asistió a Baptista en el gol inicial para ganar confianza. El segundo detalle de calidad de Guti sentenciaba el partido a la media hora en una pared repetida durante años con Raúl, que definió a la perfección ante la salida de Asenjo. Ningún futbolista del Valladolid creía lo que estaba pasando. Los dos goles inyectaron dudas, el desajuste de su defensa permitió a Robben mostrar su velocidad y definición marcando el tercero y regalando una asistencia a Baptista que, derribado por Asenjo, permitió el cuarto de Raúl desde el punto de penalti.

Guti cerraba el vendaval al borde del descanso, marcando a placer el quinto, tras pase en profundidad de Drenthe. Una mano de goles que restaba importancia a la lesión de Robinho, que a los quince minutos se marchó tras sentir un pinchazo.

La segunda parte habría sido anulada por los jugadores de los dos equipos, que, con todo decidido, saltaron con un bajón en la intensidad de juego. Pero Robben seguía con su reivindicación. Perdonó un tanto antes de regalar el sexto de la noche a Guti.

Schuster aprovechó la comodidad del resultado para dar descanso a Sergio Ramos. Sin defensas en el banquillo improvisó con Diarra, desastroso de central, y premió la paciencia de Roberto Soldado. Drenthe cerró una goleada que se convierte en un golpe a la Liga. El Real Madrid aumentó a ocho la distancia con el Barcelona y dio un paso firme hacia la Liga.

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