"Lo físico está en un segundo plano"

  • Juan Solla, nuevo preparador, halaga la entrega diaria de los jugadores y apunta a la "provisionalidad" del plantel como "serio condicionante" a la hora de trabajar

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Hay dos manos que cuidan una serie de piernas que serán escudriñadas por miles de miradas durante toda la temporada. Son dos manos que no tapan ojos ni oídos, tampoco bocas. Sólo miman, dan cuidados, y escriben órdenes en el aire en busca de una puesta a punto colectiva: de toda una plantilla. Son dos manos que pertenecen a Juan Solla, nuevo preparador físico del Cádiz que ha llegado al club de la mano de Javi Gracia, también nuevo entrenador del conjunto amarillo. Tanto Solla como Gracia se conocen a la perfección tras el periplo común vivido en las filas del Pontevedra las dos últimas temporadas. Gallego y navarro vivirán en El Puerto, a pocas manos de distancia. Se saludarán por la mañana y se despedirán por la tarde. Entre uno y otro movimiento de manos, aunque a ellos les baste con una mirada para decirse hola o adiós, pasará cada día una doble sesión de trabajo... lo que traducido resulta: paliza para los futbolistas.

Cuando el ecuador de la pretemporada planea sobre El Rosal, lugar de entrenamiento considerado como "ideal" por el nuevo cuerpo técnico amarillo, el relevo de Lorenzo Buenaventura en el Cádiz aleja su parcela lejos del protagonismo. "Lo físico está a día de hoy en un segundo plano", adelanta Juan Solla. "No es un problema ahora mismo", insiste. "La cuestión física no es un condicionante, apenas llevamos tres semanas de trabajo y los frutos deberán irse viendo de forma progresiva. Lo que sí es un serio condicionante, y nos consta que la secretaría técnica no para de trabajar para buscar soluciones, es la provisionalidad de la plantilla. Canteranos que entrenan unos días con nosotros y después vuelven al filial, jugadores con los que no se cuenta y a los que está siendo muy complicado darles salida, fichajes que no acaban de llegar... Nos hemos encontrado una situación peculiar, pero rápidamente nos hemos adaptado porque el ritmo del mercado es el que manda", explica la mano derecha de Gracia, con permiso de Linares.

Tras una campaña la mar de seca, la nueva pretemporada apenas está teniendo salsa. Se han visto momentos de buen juego, toques de balón prácticos desde una defensa ordenada, entradas por banda... pero apenas ha habido pegada, salsa, y el aficionado se ha venido abajo con la victoria por la mínima en Arcos, la derrota en Conil y los empates ante Puerto Real y Portuense: resumen de lo que se lleva hecho en julio y agosto. Dependiendo de quién esté sobre el campo, se ofrece una u otra imagen. Como si el nuevo Cádiz se transformara de Doctor Jeckyl en Mr. Hyde... Juan Solla no se alarma lo más mínimo: "Nuestro objetivo no es brillar en la pretemporada, sino hacerlo en la competición. Hay que tener en cuenta que estamos haciendo sesiones dobles de trabajo cada día, con muy poco descanso, y que nos estamos midiendo a equipos de categorías más bajas que se ejercitan muchas menos horas y que salen a jugar el partido del verano. Sabemos qué se nos pide si vamos a militar en Segunda División B y no es otra cosa que el ascenso. No ya jugar la fase de ascenso, que es lo que hemos hecho estos dos últimos años con el Pontevedra, sino el ascenso a Segunda División A. El Cádiz es un histórico que circunstancialmente ha caído de nuevo en el pozo y hay que sacarlo de ahí en cuanto antes. No hay que mirar la pretemporada, sí la competición. Nosotros estamos tranquilos porque estamos trabajando bien, aunque es normal que el aficionado quiera ver a su equipo jugar brillante y ganar cuanto antes mejor. Pero pocos equipos hacen eso en los meses de verano y el que lo hace no siempre acaba firmando una buena campaña. Hay que tener paciencia: paciencia con la imagen del equipo y paciencia con los fichajes que faltan por llegar: los refuerzos importantes suelen tardar".

Segunda A o Segunda B. Esa es la cuestión. Para el preparador físico gallego, los jugadores del Cádiz son "unos profesionales". "La verdad es que no se nota si vamos a jugar en Segunda A o en Segunda B. Dicen que la temporada pasada entrenaban al mayor nivel y luego no rendían los domingos, pero eso yo no le vivido en primera persona y no puedo opinar. Este grupo está demostrando todos los días de trabajo que es muy capaz y la base a grandes rasgos está marcada para jugar en Segunda B. Los que lleguen seguro que lo harán con trabajo hecho y sólo tendrán que acoplarse. Tenemos ese condicionante de la provisionalidad de la plantilla, pero no lo ponemos como excusa porque nunca hay que poner excusas en el trabajo. Hay condicionantes contra los que luchar y en esas estamos", matiza Juan Solla.

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