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Al final, gato por liebre

  • Mal sabor de boca La alegría inicial acaba en empate 14.292 aficionados El sol anima a la gente a volver a Carranza

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Por lo visto ayer, parece que para el Cádiz la salvación es quedarse en Segunda División A, cuando la verdadera salvación debe traducirse por vivir -eternamente según está escrito- en la gloria, que es la Primera División: la Liga de las estrellas.

Quien sabe si Arturo Baldasano, en su particular forma de expansión del amarillo y el azul, hizo también socios de honor al cielo y al sol. Lo cierto es que ayer todas las esquinas señaladas de cadismo madrugaron para animar al Cádiz desde la calle, desde horas antes del pitido inicial, en un maravilloso contexto ambiental.

En Las Flores, te daban a las dos y media de la tarde el número 71 cuando el luminoso de los turnos marcaba el 31. ¿Quién da la vez? Un equipo de fútbol anima el comercio y el bebercio. Por eso hay que ascender, para que ascienda la ciudad más allá del 2012. Porque pensar en 2012 sin tener en cuenta al 2013 es como pensar en esta temporada sin pararse a pensar lo más mínimo en el curso que viene. Después el niño repite y la culpa es de los padres.

A la salida del Carranza, distintas bocas decían las mismas palabras. "Es una temporada para olvidar". Craso error. No debe ser una temporada para olvidar. No se puede olvidar la compra-venta de las acciones, el paso de un abogado gaditano por el club, las promesas casi políticas de un fútbol ofensivo, unas altas fichas que han pasado, pasan y pasarán seria factura... No se puede olvidar.

Lo del cadismo siempre tiene un punto y aparte.

Como muestra un botón.

Ayer, la gente cantó el gol de Gustavo López con la garganta de la esperanza, aunque también se cantaban los goles de la Real Sociedad al Xerez en Anoeta. ¿Quién de los dos es rival directo del Cádiz?

Lo dicho.

Al final, gato por liebre. El mayor espectáculo que se vio sobre el césped del Ramón de Carranza en el partido frente al Castellón fue un gato correteando de esquina a esquina. Todo pintaba bonito y el amarillo y el azul no lograron imponerse a los puntos al negro y al blanco. El gato se mostró demasiado centrado como para llevárselo al agua.

Caras bajas tras un nuevo sueño sin final feliz y algunos aficionados que desde las gradas miraban al Cádiz B calentar antes de tomar el camino a casa. Fueron pocos de los 14.292 iniciales los que se quedaron, como son pocos los que verdaderamente pueden pedir a Calderón que se tire de la cantera. Los mismos que se alegraron ayer de que Fran Cortés volviera a tener minutos.

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