Una fiesta en rojo y amarillo

  • La numerosa representación de la delegación española vivió con mucha intensidad el recorrido · Rafa Nadal, requerido por todos, disfrutó especialmente

El equipo olímpico español, con una numerosa representación desfiló en la ceremonia de Inauguración de los Juegos en el puesto 75, posición que le correspondió según el alfabeto mandarín y que desbarató el habitual orden, haciendo gala de su habitual alegría y cohesión.

España, con una de las representaciones más numerosas de las 204 naciones presentes en estos Juegos de la XXIX Olimpiada, destacó, como siempre por su cohesión, por su alegría y por su buen rollo, ganándose el corazón de los aficionados chinos, ya de por sí predispuestos hacia España por los colores de su bandera y por su admiración por la cultura española.

El desfile de los deportistas participantes siempre es un larga pero tradicional y emocionante ceremonia por la que muchos atletas suspiran poder participar algún día.

En medio de una brillante ceremonia plena de colorido, de movimiento de masas, casi once mil atletas cumplieron un sueño o lo repitieron con la aclamación de los 91.000 asistentes y la admiración, cuando no las lágrimas, de unos 4.000 millones de espectadores por televisión en los cinco continentes.

Con David Cal como abanderado, España apareció en el anillo olímpico a las 21.55 horas locales (3.55 en España) y fue una de las representaciones que más tardó en completar su vuelta al estadio.

El piragüista y campeón olímpico aceptó de muy buen grado portar la bandera: "No voy a ganar o dejar de ganar una medalla por ser el abanderado", y reconocía que haber sido elegido para encabezar el desfile del equipo español era un "honor", con aspectos "positivos y negativos".

El gallego, doble medallista olímpico en Atenas 2004, afirmó que, antes de ser designado como abanderado, no tenía previsto acudir a la ceremonia de apertura, algo que asegura que ahora hizo encantado.

Fotos, más fotos, saltos, saludos, alegría rebosando por todos los poros de la piel. Ellos de rojo, ellas de amarillo con bolso rojo, todos con sombrero, algo muy olímpico. Casi parecían la bandera nacional deslizándose por la pista de El Nido.

Pero si faltaba algo de desorden la presencia de la cámara de TVE acabó de romper la formación española. Todos quisieron salir en primer plano, saludar a mamá y a todos los amigos y seres queridos. El resultado fue un pequeño desmadre que frenó a las delegaciones que salieron tras la española.

Todos los atletas lo han destacado: "Nunca había habido tan buen rollo entre todos desde Barcelona 92". Quizá sea un presagio, porque en Barcelona se rompieron todos los récords de medallas conseguidas. En Pekín aspiran a más.

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