Un empate con sabor agridulce

  • El Portuense, que comienza perdiendo, fuerza las tablas gracias a un gol de penalti ante un rival como el Puertollano que no le pone las cosas fáciles pese a jugar el segundo periodo con un elemento menos

Después de dos victorias seguidas, la visita del Puertollano se antojaba como una oportunidad que ni pintada para que el Portuense volviera a ganar. Pero no pudo ser y al final los racinguistas se tuvieron que conformar con un empate que, en principio, puede parecer poco; pero que visto lo visto no es malo. Y lo será aún mejor dependiendo de los resultados que se den en la jornada de hoy.

El Puertollano se mostró como un rival rocoso, de lo mejorcito que ha pasado por el Cuvillo esta temporada; y además la suerte le sonrió cuando a los diez minutos en una falta lejana, el viento obligó a Wilfred a despejar como buenamente pudo y Richard, más solo que la una, cabeceó al fondo de las mallas. Las cosas se le torcían de principio a un Racing que no perdió la compostura y cinco minutos después un penalti por unas manos de un defensor visitante logró igualar en el lanzamiento de Sergio Narváez.

Todo comenzaba de nuevo y los locales, con la gran novedad del cedido Viyuela en la alineación, lo intentaron de todas las maneras frente a un Puertollano que tenía la ventaja del viento a su favor. Pese a todo, el control del juego siempre fue rojiblanco, con un centro del campo en el que Suárez llevaba la manija y con Sanlúcar y Viyuela como como estiletes.

Los visitantes en ningún momento le perdieron la cara al juego y, sobre todo por medio de Carlos Sanz, Andrés Ramos y Gallo llevaban la intranquilidad a la zaga local, que no anduvo tan fina como en anteriores tardes. En cualquier caso, Wilfred apenas si tuvo que emplearse en contadas ocasiones, mientras que en ataque las ideas morían al pie del área, con lo que la defensa forastera tampoco pasó apuros dignos de ser mencionados.

Al filo del descanso, el Puertollano perdió a Aitor Goñi por doble amonestación y Manolo Hierro rápidamente sacrificó a Gallo y apuntaló aún más la parcela ancha con la entrada de Juli. En la reanudación, el Portuense jugando con uno más y con el viento a favor, comenzó a circular con mucho criterio el esférico pese a que desde la grada se pedía más verticalidad. El equipo trataba de mover el balón por todo el campo en un intento por obligar al Puertollano a salir de su parcela.

Tanto Viyuela como Velázquez o Zurdo, éste en el lanzamiento de faltas, pusieron en aprietos a Rojas, pero el cancerbero visitante solventó con nota las situaciones más comprometidas. Orúe, que al comienzo de este periodo ya había colocado a Raúl Molina por Óscar, dio entrada después a Giovanni por un Sanlúcar extenuado tras bregar una enormidad. Con la marcha del de Bornos, el Racing perdió esa chispa que lo hace diferente cuando él está sobre el campo.

Los locales siguieron porfiando y el Puertollano poco a poco se fue estirando. En una de estas aproximaciones, Valdés centró y Villanueva cabeceó fuera en una ocasión más que clara para sus intereses. Merino (79') tuvo sin duda la mejor ocasión para desequilibrar la balanza, pero Rojas se lució con un paradón antológico y el posterior testarazo de Zurdo, que acabó en gol, fue anulado por el colegiado a instancia de uno de sus auxiliares.

En la recta final, el Portuense lo intentó de todas las maneras pero la ocasión más clara fue para el visitante Pavone que cabeceó a la madera, aunque el colegiado previamente había señalado posición incorrecta. Antes de la conclusión, Viyuela sirvió un balón de oro a Raúl Molina pero éste, en boca de gol, dejó pasar para un compañero que nunca apareció. Fue lo último de un equipo que lo siguió intentando hasta que llegó el final, que se saldó con el empate que deja un sabor agridulce en los locales.

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