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El contragolpe, arma de Rubio

  • El entrenador cadista alecciona a sus jugadores para que ataquen con velocidad en Málaga · La idea pasa por situar a Natalio en una banda y a Gustavo López como mediapunta

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Una semana da para muy poco en un equipo de fútbol, pero aún menos si ha llegado un nuevo entrenador. Julián Rubio trabaja a contrarreloj para formar el mejor once posible para el domingo en Málaga. Sabe que es un riesgo enorme cambiarlo todo de la noche a la mañana, aunque al menos parece inclinarse por jugar al contragolpe. Sus indicaciones en los entrenamientos confirman que ha elegido forma de juego. Pide velocidad, rapidez con el balón y que el equipo no pierda movilidad. Esa variante podría mandar a Natalio a una banda y a Gustavo López a la mediapunta.

Julián Rubio se está mostrando muy dialogante con sus hombres. Lo consulta todo antes de tomar una decisión. Lo ha hecho con la posibilidad de jugar con un pivote por delante de la defensa, y la respuesta del plantel es que sería novedoso esta temporada. Opción casi descartada. El habitual, en el Cádiz, 4-2-3-1 gana enteros si la muestra es lo que ayer probó durante el entrenamiento. Rubio busca velocidad en las bandas, lo que le lleva a colocar a Enrique (derecha) y Natalio (izquierda) en estas demarcaciones, y que los jugadores del centro tengan capacidad de tener el balón y darle la mejor salida. Ahí podría entrar en escena Gustavo López, que en la sesión de ayer no se movió de la mediapunta. Parri podría ser otra alternativa, pero corre en su contra la larga inactividad que acumula.

Otro aspecto llamativo fue lo reiterativo que estuvo el técnico al colocar a César Caneda como lateral derecho. Pero para llamativo, la de veces que paró la sesión para corregir casi siempre lo mismo: la salida con el balón. Todos los pivotes se llevaron su ración cuando les tocó manejar la pelota rumbo al campo contrario. Rubio quiere evitar riesgos que provoquen un trabajo defensivo en inferioridad.

Diego Rivas habló ayer de las variantes que maneja el preparador, y lo hizo posicionándose a favor de éste a la hora de evitar que para la plantilla el domingo todo sea nuevo. "El míster está siendo inteligente y no quiere cambiar nada drásticamente", apuntó. El ex realista piensa que "al final los sistemas son buenos en función de lo que hagamos en el campo". "Él (Julián Rubio) nos consulta y nos pregunta cómo estamos más cómodos en el campo", añadió.

Repasando otros aspectos de la actualidad cadista, Rivas recordó que el domingo "los dos equipos nos jugamos mucho; el Málaga quiere subir y nosotros no podemos sufrir más". El centrocampista piensa que "el que controle mejor la ansiedad tendrá mucho hecho". "Estoy convencido de que, como mínimo, vamos a empatar". Asimismo, se mostró algo molesto cuando se le insinuó que vencer al Málaga ayudaría a la Real Sociedad, el equipo que le cedió al Cádiz. "Mi idea es el Cádiz; después del 30 de junio ya se verá. Lo que ocurra con la Real no entra ahora mismo en mi cabeza".

Gastón Casas también trató ayer las opciones que maneja Rubio para elegir sistema. El ariete argentino aclaró que "no ha probado ningún sistema ni está encasillado en nada". "Quiere movilidad y su filosofía es tener el balón, para lo que espera que la gente se amolde".

Ahora que la temporada se acaba, el delantero analiza la causa que le ha llevado a no rendir al nivel esperado. "Creo que no he tenido la continuidad que hubiera deseado. Además, tuvimos baches difíciles de analizar", apostilló.

Respeta las palabras de César Caneda, quien dijo que lamenta que exista intensidad con la llegada del nuevo entrenador, pero no las comparte afirmando que "el equipo sabe que cada cual tiene que aportar su granito de arena". "Uno siempre intenta trabajar lo mejor posible y dar lo máximo en cada entrenamiento y partido por el bien del equipo", concluyó Gastón Casas.

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