Baloncesto | eurobásket 2017

Las claves de una derrota

  • Sergio Scariolo avisaba en la previa del rol de los bases en la contención, factor que se unió al acierto esloveno desde la línea de tres y el paso atrás dado en la parcela defensiva

Los jugadores de España hacen piña al término de la semifinal mientras los eslovenos celebran la victoria. Los jugadores de España hacen piña al término de la semifinal mientras los eslovenos celebran la victoria.

Los jugadores de España hacen piña al término de la semifinal mientras los eslovenos celebran la victoria. / juan carlos hidalgo / efe

La selección española sufrió ante Eslovenia en las semifinales del Eurobásket un auténtico mazazo del que tratará de recuperarse para poder aspirar mañana a la medalla de bronce del campeonato, un metal que sería el decimotercero en un Europeo y el sexto que lograría de forma consecutiva.

La derrota fue cruel, abultada y con triples eslovenos de todos los colores. El equipo español, igual que su adversario, llegó al escalón previo a la final con su casillero de derrotas a cero y con la sana aspiración de poder luchar por revalidar el título que conquistó hace dos años en Lille.

Sergio Scariolo, seleccionador español, ya advirtió en la previa del partido de las armas de Eslovenia, acordándose también del infortunio de la lesión de Sergio Llull. "Ésa era nuestra idea con Sergi (Llull), tener dos jugadores constantemente amenazando en el bloqueo y continuación; es algo que tenemos puntualmente cuando jugamos con dos bases, pero con limitaciones físicas que ellos no tienen. Dragic y Doncic tienen un tamaño muy superior al nuestro en esos roles", adelantó el técnico italiano.

Pero además de eso nadie pudo imaginarse que Eslovenia rozaría la perfección desde el triple con 14 lanzamientos anotados de 25 lanzados -56% de efectividad-, una auténtica barbaridad que nutrió de 42 puntos el casillero de los balcánicos.

El equipo español lanzó más desde la línea de 6,75 metros, 27 intentos, y anotó la mitad, siete, pero peor que todo esto fue que el equipo de Scariolo se bloqueó ante el acierto rival y la nulidad de sus ensayos.

La defensa de la selección no brilló a la altura de otras ocasiones, pero no estuvo especialmente mal, aunque los rivales siempre encontraron la forma de anotar antes, después, por dentro, por fuera, con suerte o con determinación.

También superó Eslovenia a España en dos apartados en los que casi siempre ha salido victorioso el equipo ante cualquier rival, las asistencias -15 de los nacionales frente a 23 de los eslovenos- y los balones perdidos: 13 por 8.

España llegó a semifinales tras pasearse en la primera fase, en Cluj (Rumanía), en un grupo con un nivel muy bajo y en el que sólo Croacia le planteó algún problema menor, toda vez que la trascendencia de ese resultado fue a la postre escasa.

Con Turquía, en octavos de final, la exigencia fue algo mayor, pero el ambiente del público fue casi el mayor obstáculo, dado el bajo nivel de la selección otomana en este Europeo.

Ante Alemania, en cuartos de final, se pasaron apuros en los primeros 20 minutos, pero la excelsa actuación de Marc Gasol en la segunda parte fue suficiente para llegar a semifinales.

"Pensar que un jugador de 18 años (Luka Doncic) está haciendo lo que está haciendo hace que me frote los ojos. Hay momentos que no te lo crees que pueda hacer esas cosas que hace", dijo Scariolo hablando con estupor sobre la progresión del madridista.

Once puntos, doce rebotes y ocho asistencias llevaron la firma del joven jugador del Real Madrid y fueron la verdadera rúbrica de la victoria eslovena.

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