Fútbol l Eurocopa 2008

La 'caravana amarilla', en Viena

  • Con el lema de 'Podemos Cádiz', cuatro gaditanos hacen el viaje más dulce hasta Austria para ver los últimos tres partidos de España y después de haber pagado más de 1.000 euros entre peaje y gasolina

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Recuerdo que en Alemania, tras la eliminación de España a manos de Francia, las caras de los aficionados en los tranvías de Hannover eran las corrientes, de pesadumbre, y las críticas se dirigían hacia Luis Aragonés, los jugadores y al estrábico destino de la selección. Para no volver a caer en este pésame, cuando recogimos la autocaravana en San Sebastián de los Reyes (la competencia en Madrid baja los precios del alquiler) para poner rumbo a Viena, decidimos que lo más sensato sería pensar que España caería eliminada: cuartos e Italia, una mezcla fatídica. Y nos convencimos de eso, pero no solamente nosotros, sino toda la afición. Por eso, en las calles de Viena, antes de esta eliminatoria, se entonó el viciado "alcohol, alcohol… el resultado nos da igual". Maldita canción del relativismo.

Somos cuatro gaditanos, nacidos en 1984 y de la misma promoción del colegio San Felipe Neri. En enero de este año solicitamos a la Federación Española de Fútbol entradas para los partidos de España desde cuartos de final hasta la final. Mucha moral. Tras un sorteo nos tocaron los billetes y comenzamos a planificar el viaje a la Eurocopa, después de abonar los 315 euros que costaban las entradas. Conociendo el precio de los albergues, la dificultad de encontrar uno que tuviera plazas para cuatro y sin saber en qué país jugaría España decidimos alquilar una autocaravana, la cual devolvimos íntegra el pasado lunes.

El momento más curioso del viaje para nosotros se produjo al día siguiente de ganar a Italia. Después de dos días en la calle animando a la selección, tras la victoria llegamos a la caravana, nos duchamos, cenamos y nos quedamos fritos. Teníamos déficit de sueño, es más, lo hemos tenido todos los días. A la jornada siguiente me desperté el primero, a mediodía. Estaba en el asiento del copiloto cuando escuché llamar a la puerta. Por el espejo retrovisor vi un cámara y pensé, "ojú, un pesao del Onda Viena". Pero apareció Eva Turégano a mi derecha y grité hacia dentro del habitáculo: "Quillos, que la Turégano está aquí y hoy salimos en el telediario de Antena 3". Todos en pie y en paños menores, recién levantados, trabajamos para que el reportaje fuera cocinado al estilo gaditano. A partir de entonces nos convertimos en Los chicos de la caravana.

Durante los 13 días que hemos estado juntos de viaje nos ha dado tiempo de conocer Bratislava y Budapest, sobre todo los ambientes vespertino y nocturno. Pero también hemos gozado en las previas de cada uno de los tres partidos, sobre todo ante Italia, donde la euforia fue insuperable y en el que se cumplió la canción entonada: "Arrivederchi, laralaralalá...". Emotivo fue cada vez que cantamos el "yo soy español, español, español"; y, entre gracioso y ordinario, cuando la afición se acordó del apego de los rusos al alcohol: "Os vamos a meter, el vodka por el cu...".

También hemos de decir que tras la victoria ante Italia y viendo el juego del equipo, nos vimos en la final, aunque ninguno quiso decirlo, por si acaso. Pero el máximo placer fue cantar el campeones ante Alemania, callando tanta prepotencia germana y a tres cuartos del estadio.

Durante nuestra estancia sólo nos ha faltado una cosa, leer prensa y ver televisión, para sentir que lo que vivíamos era una realidad y no un viaje de placer.

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