baloncesto copa del rey

El campeón sufre

  • El conjunto de Joan Plaza compite hasta el final pero Campazzo y los errores propios acaban condenándolo

El Real Madrid, que busca su quinto título consecutivo en la Copa, logró su billete para las semifinales del torneo, en las que se medirá con el Iberostar Tenerife, en una igualada eliminatoria de cuartos de final en la que superó a un Unicaja que por momentos puso contra las cuerdas a su rival, pero que acabó cediendo por 89-84.

El cuadro malagueño saltó a la pista sin ningún tiempo de miedo. Con McCallum imprimiendo al juego un ritmo endiablado, fue la entrada de Carlos Suárez la que le dio el mando del partido a los de Joan Plaza, que llegaron a disponer de nueve puntos de renta a falta de poco más de dos minutos para el descanso. Pero un parcial de 11-0 para el Real Madrid, liderado por un genial Campazzo le dio la vuelta al marcador en un visto y no visto para que los blancos se fuesen a los vestuarios mandando en el encuentro por 46-45 ante un rival que se iba con la sensación de haber dejado vivo a los de Pablo Laso cuando peor estaban.

Pero el cuadro cajista retomó el encuentro con la misma mentalidad. Shermadini se hizo fuerte bajo los tableros y los triples de un certero Waczynski (5/5) hicieron ilusionarse a la afición costasoleña, que veía a los suyos dominar el duelo con pequeñas ventajas ante un Real Madrid falto de un líder y con poco acierto cara al aro rival.

Con dos puntos de renta para el Unicaja y todo por decidir se entró en los últimos 10 minutos. Apareció por fin Nedovic, pero Campazzo tomó de nuevo el timón de su equipo y asistiendo bien a sus compañeros y aceptando la responsabilidad de anotar con penetraciones con explosividad decantó para los suyos un partido no exento de polémica al final. Esta vez no era campo atrás, pero sí una posible falta del argentino a Nedovic que le pudo dar a un combativo Unicaja la última bala.

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