Un botín agridulce

  • El Cádiz saca un empate de un partido que se desarrolla según el guión elaborado por Antonio Calderón. El gran trabajo defensivo no se ve acompañado por algo más de empeño en ataque

El punto obtenido ayer por el Cádiz en el estadio de Anoeta no fue de inflexión. Hay que valorar en su justa medida el empate logrado por los cadistas porque, por muy mal que estén los realistas, tiene mérito igualar en un campo así, pero el desarrollo del encuentro hace que sepa a poco. Un equipo que está buscando resurgir tras su pésimo inicio liguero quizá debe exponer algo más, aunque también es cierto que la Real achuchó en el tramo final y, con las fuerzas justas, bien hicieron los amarillos asegurando el botín antes que perderlo todo por pecar de ambicioso.

Osea, que tiene varias lecturas el resultado. Hay que destacar el nivel de madurez que está alcanzando este equipo, capaz de plantarse tácticamente de una forma casi impecable para no dar opción a su rival y que también tiene arrestos para no dejar escapar un punto tras ver que no se pueden ganar los tres. Sin embargo, se puede esperar algo más de un Cádiz que necesita puntos para salir como sea de abajo y, de camino, también para soñar con acercarse al menos a la cabeza.

Está claro que el trabajo defensivo tiene su desgaste y eso al final se paga. La presión realizada por el cuarteto ofensivo restó fuerzas en el tramo decisivo del campo y los cambios realizados por Calderón sirvieron para mantener lo que había, pero no se encontró un revulsivo. La lectura positiva debe ser que el conjunto gaditano sigue su mejoría y que este punto puede tener su peso en oro si es capaz de sacar petróleo de sus compromisos previos a las vacaciones navideñas.

El Cádiz hizo el partido que le convenía en el primer tiempo. Supo cortar todas las vías de entrada el equipo local y sólo le faltó algo más de contundencia arriba para haber cantado bingo. La Real Sociedad comenzó atacando por la derecha a través de Prieto y creó peligro en algún centro aislado, pero en líneas generales tanto la defensa como Contreras supieron contener las intentonas del conjunto de Coleman.

El conjunto amarillo creaba inquietud en las inmediaciones del área del portero Riesgo siempre que Lobos tenía el balón, aunque el argentino abusó del individualismo en muchos momentos del primer periodo y llegó a enfadar a algunos de sus compañeros. La ocasión más clara de los realistas la tuvo Delibasic al filo del cuarto de hora con un remate que salió cerca del palo derecho de Contreras, mientras que Dani lanzó a las manos del portero en el minuto 24 tras una buena acción de Lobos. Lo mejor fue ver que el equipo de Calderón controlaba por completo el juego.

Tras la reanudación se esperaba que los amarillos sacaran a relucir esa virtud que se le ha visto en algunas ocasiones en esta temporada en el sentido de que cuando era capaz de llegar empatado al descanso, después era capaz de llevarse el partido con alguna acción individual. En este caso no sucedió y tiene como coartada que el clima no acompañó. El viento y la lluvia cayeron con fuerza en el transcurso de la segunda parte y el ya de por sí rápido césped de Anoeta multiplicó su velocidad. No es una excusa, pero sí una manera de explicar por qué faltaron fuerzas para haber ido aún con más ahínco por los tres puntos en juego.

La jugada clave del encuentro pudo estar en un contragolpe del equipo amarillo comandado por Lobos. Estaba escoltado por Dani y por Enrique, mientras que de la Real sólo bajaban dos defensas. El jugador argentino optó por la jugada individual y cayó dentro del área entre los dos futbolistas locales. Asegura que le hicieron penalti, algo que no quedó nada claro desde la grada. Da la impresión de que no eligió la mejor opción, aunque la fe de Lobos en sus posibilidades es ilimitada. La Real Sociedad sólo llegaba en las aisladas ocasiones en las que era capaz de superar la ejemplar tela de araña diseñada por Calderón. Pudo marcar a través de Delibasic en un remate que se fue al palo después de que lo tocara Contreras. El Cádiz se iba quedando en su buen posicionamiento, pero sólo inquietaba a través de algún centro desde la izquierda a cargo de Nano. Hubo algún apurillo en el tramo final y el empate se acogió con alegría. Un punto con muchas interpretaciones, casi todas positivas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios