El anfitrión ya no tiene miedo

El Herbalife Gran Canaria ya rompió el techo de cristal de los cuartos de final que le costó romper bastantes años. Ahora se siente cómodo en instancias finales, juega por los títulos e incluso gana. No le pesó ser anfitrión esta vez, ganó con autoridad al Montakit Fuenlabrada (107-92), en un partido de anotación muy alta (56-51 al descanso) en el que el cuadro madrileño impuso un ritmo muy alto de salida. Acabó devorado.

El Granca salvó un momento de dificultad en el primer cuarto, con el Fuenlabrada más activo y 10 puntos de ventaja. Al descanso había mucho acierto (los dos equipos por encima del 50% en triples), pero el Herbalife lo mantuvo hasta el final y el equipo del Che García se fue desplomando sin perder orgullo. No jugó su líder espiritual, Marko Popovic, lesionado.

Gran partido de Balvin y Radicevic, moldeados en Sevilla, también de Pabl Aguilar y de la cabina de dirección. El nunca bien ponderado Luis Casimiro castigó las superioridades y combinó a Radicevic, Mekel y Oliver sobre la pista; ahí se coció el partido. Gran Canaria sueña con un título en casa. Está a un partido la final. Sin miedo.

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