"El aire es mi medio"

Extrovertido y carismático, Regino Hernández espera ser recordado por décadas tras hacer historia del deporte español y que en un futuro se le siga recordando por lo que hizo en Pyeongchang.

-¿No se quita la bandera del cuello?

-Muchos en España tachan a la gente que va con la bandera de España de facha, pero no es mi caso. Yo soy español, me siento español y estoy orgulloso de serlo.

-Ha pasado a la historia del deporte de su país.

-Encima eso. Es algo que a cualquier persona en este mundo le encantaría. Pasar a la historia y que en un futuro, como le pasó a Paquito (Fernández Ochoa), después de 46 años se le siga recordando por lo que hizo. Espero que me suceda lo mismo.

-¿Tenía una cuenta pendiente de los anteriores Juegos?

-En Vancouver era un niño de 17 años. Pero en Sochi sabía que podía hacer algo y otra vez me caí solo. Me dije: ¿Qué pasa, voy a tener la negra con los Juegos? Pero no, Mi momento eran estos Juegos.

-Estuvo cerca de quedar eliminado en octavos. ¿fueron los nervios de empezar?

-Yo diría que no, porque estaba tranquilo. Pero cometí algunos fallos y pasé por la foto-finish. Fue por errores míos, porque la tabla volaba y yo seguía siendo igual de rápido. Los cuartos de final los afronté con más nervios, pero cuando se dio la salida y me vi primero, me he dicho: "Ya está, vuelvo a ser yo".

-¿Qué tipo de snowboarder es usted?

-Tengo muy buena salida y suelo colocarme primero. Y sobre todo destaco en los saltos. El aire es mi medio, porque vengo del freestyle. Me llaman el Gato porque siempre caigo de pie y en la final pude demostrarlo en un par de ocasiones en las que casi me reviento.

-Dicen que tiene talento natural, pero que le cuesta trabajar. ¿Es su forma de ser?

-Desde hace un par de años me cambió el chip. Pensé que había llegado el momento de poner toda la carne en el asador y ver hasta dónde era capaz de llegar. Todavía no he llegado a mi 100%. Puedo seguir mejorando.

-Tiene 26 años. ¿Piensa en el oro en 2020?

-Nunca digas nunca.

-¿En qué ha pensado cuando ha cruzado la meta?

-En mi familia, mis padres, mi hermana, que acaba de ser madre y todavía no conozco a mi sobrina; mi novia, Israel Planas (entrenador de snowboard fallecido) y en amigos que ya no están.

-¿El VIII en su casco está dedicado a uno de ellos?

-A Ángel, un amigo que conocía desde que teníamos cinco años, con el que jugaba al balonmano. Cuando falleció, con el permiso de su novia, todos los amigos nos hicimos en el mismo sitio donde él lo tenía ese tatuaje del VIII en números romanos.

-¿Espera que esta medalla cambie su vida?

-Más que mi vida, espero que cambie algo en el deporte. Espero que esto haga que los medios importantes dejen de lado el fútbol, que no es lo único que hay en España, donde la mayoría de los futbolistas de los que tanto se habla son extranjeros. Espero que empiecen a hablar un poquito más de deportes minoritarios. Si nos empujasen un poquito más los chavales que vienen detrás podrían llegar lejos.

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