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Vuelven los goles, vuelve la ola

  • Reencuentro El cadismo se reconcilia con su equipo y lo ovaciona tanto al descanso como en el final del choque Concordia El Carranza hace callar a los seguidores locales que se cebaban con los isleños

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El día de ayer fue el de la reconciliación entre el equipo y la afición. El cadismo despidió a su equipo en el descanso y al final del encuentro con una ovación, algo que hacía tiempo que no se daba. La última ovación en el Carranza se la llevó el Portuense, en el aplauso solidario que le brindó el público gaditano.

Había algo más de público que de costumbre, seguramente por aquello de tratarse de un derbi provincial y que, por fin, se vivía un domingo de fútbol sin la amenaza de la lluvia. Más de 150 seguidores del San Fernando apoyaban a su equipo y en el palco se encontraban las máximas autoridades de las dos ciudades, Teófila Martínez y Manuel María de Bernardo.

Después de varias jornadas en las que la relación entre el cadismo y su equipo estaba algo tirante, ayer todo se empezaba a encauzar bien pronto, cuando Toedtli marcaba en el minuto dos. "Por fin una tarde tranquila", pensaban algunos cuando el equipo hacía su tercer gol al filo del primer cuarto de hora. Eran momentos de alegría, se celebraban los goles de la Balona y la despedida al descanso era de un sincero reconocimiento a la paliza con brillo que se estaban pegando los de Gracia.

Tras el descanso llegaban algunos minutos de agobio porque el San Fernando se acercaba y llegaba a dominar, pero las fuerzas se desnivelaban tras la expulsión de Casabella y, sobre todo, con el primer tanto de Rosu. Los seguidores isleños clamaban contra el árbitro e incluso al ex cadista Manolito, ahora recuperador en las filas del San Fernando, se le veía molesto.

El final del choque fue de lo más plácido de la temporada y sirvió para que futbolistas necesitados de grandes cucharadas de autoestima se retiraran del campo con la moral por las nubes. Los videomarcadores arrojaban el dato de que el Portuense peleaba por no salir perdiendo en El Ejido y se lamentaba que del 3-2 se pasara al 4-2 y no al 3-3, pero tampoco se podía tener todo.

El equipo volvía a jugar bien, a tener la pegada de otras tardes y la afición se animaba a hacer la ola para celebrarlo. Algunos tenían cánticos negativos contra el San Fernando y el Carranza les hacía callar porque no había lugar para la desconsideración con el vecino, con la que estaba cayendo. El ex cadista Iván Guerrero se marchaba ovacionado, se escuchaba aquello de "qué bonito está mi Cai, qué bonita es mi ciudad..." y se despedía al equipo con un cariño que caló hondo en un vestuario necesitado de aprecio.

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