El Valencia certifica su fracaso europeo

  • La soberbia actuación de Cañizares impide al Chelsea ganar pero no basta para meter a su equipo en la Copa de la UEFA

El Valencia sacó anoche un punto inútil de Stamford Bridge, que disfrutó de la exhibición sin goles del Chelsea ante uno de los rivales más pobres que ha pasado por Londres en los últimos tiempos.

El cuadro de Ronald Koeman, que vivía pendiente de las noticias que llegaban desde el estadio del Schalke 04, fue eliminado así por méritos propios de la Copa de la UEFA, su última posibilidad para continuar en Europa.

En el primer acto, el Chelsea asustó. Poca novedad en un conjunto plagado de estrellas que, además, está encontrando su fútbol de la mano del israelí Avram Grant. Un minuto tardó el peruano Claudio Pizarro en avisar a Cañizares con una internada en el área demasiado fácil, demasiado a las primeras de cambio.

Para el minuto tres, la zaga del Valencia se había quedado trasquilada por completo y un pase interior dejaba a Shevchenko delante de Cañizares, un duelo enorme que solventó el de Puertollano con una mano milagrosa.

Dos nuevas internadas de Wright-Phillips por la banda de Moretti -la jaqueca del día para el italiano- pusieron en evidencia, ya a los 10 minutos, las diferencias entre los dos clubes que estaban llamados a gobernar su grupo de la Champions.

El Valencia cogió aire con un par de internadas al área de los blues de Silva y Villa justo cuando llegaban las malas noticias desde Alemania, donde el Schalke ganaba fácil al Rosenborg.

El objetivo, con el Valencia fuera también de la UEFA, se reducía a un lavado de cara en el gélido Stamford Bridge, pero hasta ese proyecto se le quedaba grande al equipo español. De hecho, era Cañizares el que maquillaba la actuación del equipo valenciano en Londres con una nueva parada soberbia a un disparo seco de Lampard en la frontal del área.

La segunda parte, más calmada en su inicio, comenzó con la mala noticia de la lesión de David Villa. El Chelsea había salido con un ritmo más sostenido que fue creciendo de intensidad, según la zaga che iba perdiendo sus hechuras de principio de periodo.

Cañi, que se había convertido de nuevo en el líder del conjunto, se desgañitaba en mandar a su equipo para arriba. Pero nada funcionaba. La actitud no era la más adecuada y sólo el meta valencianista y el larguero evitaron que el Chelsea lograra el triunfo.

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