El Sevilla asalta el Camp Nou (1-2)

  • El Sevilla de los 14 profesionales no sólo sale vivo del Camp Nou sino que afrontará el partido de vuelta con un gol de ventaja. Los sevillistas aguantaron primero y supieron golpear después

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Triunfo de prestigio del Sevilla en el Camp Nou con un valor indescifrable a estas alturas. El conjunto de Manuel Jiménez se impuso, con muchos méritos, al coloso Barcelona en el primer asalto de los octavos de final de la Copa del Rey, pero existe un pero de indudable trascendencia, que enfrente estará la próxima semana el mejor equipo del mundo y eso relativiza la importancia de este éxito revitalizante.

Porque ésa, y no otra, es la verdadera importancia que tiene la victoria del Sevilla en un feudo tan prestigioso. Este resultado debe servirle a los hombres de Jiménez para levantar la cabeza, para espantar todos los miedos y para volver a creer en sí mismo. Por si alguien había dudado de ello, este Sevilla es un gran equipo de fútbol y es capaz de sobreponerse a mil dificultades, o dos mil incluso, para plantearle un pulso de tú a tú a la mejor escuadra del planeta tierra. Ahí, en la autoestima, está la verdadera importancia de este 1-2 que registraba Pérez Burrull en el acta del encuentro. Lo demás, cabe insistir, pertenece al reino de la futurología y estando la constelación de estrellas que maneja Guardiola por medio...

Pero eso ya llegará y, de momento, lo que conviene es analizar lo sucedido ayer, las razones para que el Sevilla haya pasado en sólo cuatro días escasas de parecerse a la banda del Militón a manejarse con solvencia, con muchísima solvencia, en semejante escenario. Para empezar, su entrenador, Manuel Jiménez, el mismo cuando pierde que cuando gana por cierto, manejó con mucho acierto los catorce profesionales de los que disponía para conformar un equipo más que decente. El conjunto blanquirrojo, con Jesús Navas como mediapunta en una solución a repetir en el futuro, se puso sobre el césped con una apuesta osada, con muchos elementos de ataque sin duda, pero con el inconveniente de que apenas ninguno de ellos olisquea el gol por sistema. Romaric, Jesús Navas, Diego Capel, Perotti o Kone son hombres que cantan bingo cuando superan cuatro goles en una campaña completa. Y ése fue el principal inconveniente hasta el intermedio, que nadie era capaz de asustar al Barcelona.

Por cierto, Guardiola, al contrario que Jiménez, sí pudo refrescar a su equipo y alineó a sólo dos titulares del partido liguero contra el Villarreal. Sólo Daniel, incansable siempre, y Pedro repetían. ¿Los suplentes del Barça? Habría que analizar una a una todas las piezas, pues calificar de semejante manera a Messi o Iniesta puede ser causa de quema en la hoguera futbolística por sacrilegio manifiesto. Aunque eso era un problema de Guardiola, no del Sevilla.

El Sevilla fue a lo suyo desde el principio, trató de controlar el juego en la medida de lo posible y de hacerle daño al Barcelona como mejor se lo puede hacer, es decir, atacándole. El problema, sin embargo, es que los azulgrana también jugaba y buscaban exactamente lo mismo. Ahí surgieron dificultades, pues la pelota era complicada de sacar con rapidez desde atrás. Ora un robo, ora, y muchas veces igual, una falta táctica en el momento en el que un sevillista recibía un rechace de espaldas para poder sacar el contragolpe, ora una mala entrega. El caso es que los hombres de Jiménez tenían muchos problemas para poder asustar al adversario.

En este sentido, también existían deméritos por parte de ellos mismos, por mucho que sea complicado hallarle ningún pero al Sevilla de ayer. La falta de maldad arriba era un lastre y bastó con que, desgraciadamente para el Sevilla, se lesionara Jesús Navas para que todo cambiara. Jiménez le dio paso a Renato para que éste jugara un tiempo, tal vez lo que su físico puede aguantar a estas alturas de su carrera deportiva cuando se acumulan los partidos, y ahí cambió todo de golpe. Porque Renato sí huele el gol, tiene intuición, sabe tirar un desmarque para hacer sangre en definitiva.

Eso quedó patente en el minuto 52, cuando Pinto le realizó un paradón escalofriante al brasileño en un disparo cruzado de éste que parecía gol seguro. La intervención del guardameta azulgrana la hubiera firmado Barrufet, pues fue de balonmano, y lo más importante es que sirvió para que el Sevilla diera el paso adelante en pos de ganar esta primera cita.

Claro que el Barcelona también pudo marcar más goles, cómo no iba a ser así, pero el Sevilla ya tomó un rumbo diferente. Romaric siguió manejando los muñecos con una calidad y un equilibro defensa-ataque que ojalá se repita por el bien de su equipo. Y la pelota fue a los espacios hasta que Perotti se fue de Daniel en una acción rematada por Diego Capel previa colaboración de Renato. Lo más difícil ya estaba hecho, el Sevilla había soltado amarras y ni siquiera se hundió cuando Ibrahimovic aprovechó su valentía del paso adelante. Después llegó el penalti transformado por Negredo para demostrar que este Sevilla, con mil dificultades, o dos mil, es un verdadero equipazo de fútbol. Está claro que no es cuestión de lanzar las campanas al vuelo, que el Barcelona es igual de peligroso como forastero, pero la autoestima sí creció, vaya si creció.

Árbitro: Pérez Burrull H (cántabro). Anuló un gol legal a cada equipo, uno a Diego Capel y otro a Bojan. Le perdonó la segunda tarjeta a Márquez y no midió a los dos por el mismo rasero, aunque esto era lo esperado.

Tarjetas: Amarillas Thiago (40'), Escudé (42'), Márquez (45'), Milito (52'), Fernando Navarro (53'), Lolo (65'), Chygrinskyi (74'), Palop (76'), Bojan (80') y Maxwell (83').

Goles 0-1 (60') Diego Capel. Perotti se va de Daniel por la banda izquierda y da el pase de la muerte para que Renato prolongue con un toque suave y Diego Capel remache con la zurda. 1-1 (74') Ibrahimovic. Balón en largo de Márquez para que Ibrahimovic eluda el fuera de juego, drible a Palop y marque a puerta vacía. 1-2 (75') Negredo, de penalti. Chygrinskyi derriba a Diego Capel en una internada de éste por la derecha y Negredo transforma el penalti con un disparo duro y esquinado.

Incidencias: Encuentro de ida de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el Camp Nou ante 48.167 espectadores.

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