BALONCESTO

Pau Gasol rescata a la selección

  • España remonta 14 puntos en el último cuarto y sentencia en la prórroga · La actuación de Rudy, la otra clave contra China

Pau Gasol no es una estrella, es una galaxia que sacó a España del agujero negro más profundo al que se ha enfrentado en unos pocos años, abierto por China en tres cuartos y suturado por el jugador de los Lakers, 29 puntos, en una atronadora exhibición del baloncestista que es.

Wukesong pareció un potro de tortura para una España poco reconocible durante un largo trecho. Igual que el día del estreno frente a Grecia, sus porcentajes de tiro rayaron a un nivel impropio, sobre todo durante la primera parte. Para colmo, los chinos, apoyados por casi todo el pabellón, se envalentonaron al percibir las dificultades de los campeones del mundo.

Yao Ming calentó el ambiente en unas cuantas acciones dentro de la pintura en las que los 226 centímetros que pasea por la NBA para taladrar el aro. Sobre todo Liu Wei (doce puntos en el primer tiempo) y Zhu Fangyu (doce en veinticuatro). El primero con tres de tres desde el arco de 6,25 metros. El segundo con tres de seis.

Ambos porcentajes expresan la gran diferencia de acierto en el lanzamiento y el motivo principal del sufrimiento de España, cuya rotación supuso la entrada en pista de once jugadores (todos menos Berni Rodríguez) antes de que terminase el primer cuarto (18-20), cuando las adversidades ya eran evidentes pero no habían adquirido el preocupante aspecto que tomaron en el segundo tramo.

Jonas Kazlauskas también hizo de los tiempos muertos un arma altamente efectiva para minar el baloncesto de los subcampeones de Europa. Al más mínimo síntoma de estabilización ofensiva por parte del equipo de Aíto García Reneses, el lituano paraba el partido con un tiempo muerto y reunía a los jugadores en la banda. Parón tras parón, cambio tras cambio y error tras error sobre el aro contrario España avanzaba cada vez más hacia aguas procelosas.

China asestó un profundo zarpazo al choque en la primera parte. Los segundos diez minutos subieron un parcial de 28-17 al marcador. España iba de cabeza. Nunca mejor dicho. La pista pequinesa tiene tendencia a provocar resbalones. Se han producido varias caídas por ese motivo desde el inicio de la competición.

Ni siquiera encontró suerte. Los aros escupieron muchas bandejas y tiros abiertos y los caprichos de la bola también enviaron situaciones de rebote francas a manos de los jugadores orientales. Nada sonreía a la selección española. Todo era hostil. El parcial del intervalo ya había sido muy feo (46-37). No tanto por la diferencia como por los nubarrones que anunciaba.

El tercer periodo tampoco invitó al optimismo a pesar de que Pau Gasol se partió la boca dentro de la zona. El jugador de los Lakers exhibió el carácter que siempre ha tenido. Jamás se esconde y es el primero en levantar la mano cuando se necesitan valientes. Y eso que su físico esta temporada anda renqueante.

Nada puede con la casta de este jugador. De no haber sido por él, España jamás habría soportado un cuarto tan infame como el tercero (15-10 y 61-47). La tarjeta del ala-pívot de los Lakers reflejaba veinte puntos a cinco minutos para el final. Aunque no expresaba la dimensión del trabajo hecho por Pau. También se comió a Yao Ming, a quien señalaron la cuarta falta en plena carga de España, que con un parcial de 0-10 lanzó el primer dardo a la yugular china (64-61).

La serie creció hasta 4-16 (68-67, 37'). El choque irradiaba una intensidad eléctrica. Y la selección española una tremenda fe en lo que hace. De otra forma nunca hubiera escalado así en el marcador, igualado con un triple de Navarro a falta de poco más de dos minutos (70-70). Los padecimientos, sin embargo, no habían terminado. Whang Zhizhi encontró canasta después de un ataque español en el que la bola se paseó varias veces por los cantos del aro sin querer perforar la red (72-70 a 1:08 minutos para el final).

Entró poco después tras una secuencia similar en la canasta defendida por los campeones del mundo. Marc Gasol dibujó un escorzo para salvar la enorme humanidad de Yao Ming (72-72 a 19,7 segundos). Aíto García Reneses solicitó tiempo muerto y el pabellón contuvo la respiración.

Una falta señalada a Ricky Rubio dio la bola en la banda a China con doce segundos por delante. Él mismo recuperó la posesión en una jugada de inteligencia al tirarla sobre el cuerpo de un adversario. Jorge Garbajosa quemó la traca final sin poder evitar la prórroga. Y con cinco minutos por delante regresó Pau Gasol al juego.

Todo lo que hizo fue para bien de España. Dio la primera canasta del tiempo extra al conjunto español (72-74), cargó con la quinta a Ming mientras Rudy Fernández, también sensacional, seguía volando para puntear rebotes, recuperar balones y terminar un trabajo que pocos equipos habrían podido completar. Gasol es un grande, Rudy también y España, además de tener clase, sabe sufrir.

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