"Navegar en la Copa del América te exige aprender cada día algo nuevo"

  • El sevillano, portuense de adopción, ha coronado su carrera deportiva con la participación en el 'Desafío Español', una experiencia que no repetirá de momento ya que quiere centrarse en la familia

Juan Luis Páez, sevillano aunque portuense de adopción, es un regatista que a sus 37 años ha coronado su carrera deportiva con la participación como navegante del Desafío Español en la última edición de la Copa del América. Con un carácter marcado por la seriedad, la capacidad de análisis y la búsqueda de la conciliación, Páez ha disfrutado intensamente de una experiencia deseada por cualquier profesional de la vela.

Aunque como buen navegante no puede estar mucho tiempo alejado del mar, de hecho está participando en el circuito nacional de match race, lo cierto es que el inminente nacimiento de su segunda hija le ha hecho reflexionar y querer disfrutar más tiempo de la familia, una decisión por la que de momento no se plantea repetir participación en la competición elite de la vela, aunque no lo descarta para un futuro más lejano.

-¿Qué significa como navegante haber formado parte del Desafío Español en la Copa del América 2007 celebrada en Valencia?

- Para empezar, han sido dos años y medio en los que me fui a vivir a otra ciudad, a conocer otra forma de trabajo totalmente distinta a la que yo estaba acostumbrado, muy diferente a cualquier otra cosa. Por eso ha sido un aprendizaje continuo. No haber estado nunca en una Copa América te exige aprender cada día algo nuevo, y en consecuencia ha sido una experiencia totalmente enriquecedora para mí, como deportista y también como persona.

-A pesar de ello, no te planteas repetir la experiencia para la próxima edición, ¿por qué?

-Son razones familiares, puramente personales. La Copa exige mucha dedicación, sobre todo el puesto de navegante, que es muy complicado porque haces el mismo trabajo que todos en el mar y cuando llegas a tierra tienes que seguir empleando tiempo al análisis de datos, por lo que la dedicación es prácticamente total y te quita tiempo para dedicarte a cualquier otra cosa como la familia. Yo ahora estoy creando familia y quiero dedicarme a ello, aunque por supuesto no descarto volver en un futuro, ya que dentro de la vela esto es lo máximo, y no hace falta que diga cómo siento yo la vela.

-Una decisión complicada, sobre todo porque seguramente esperabas haber estado más tiempo en el mar. ¿Es lo único negativo que traes de Valencia?

-Sí, no voy a negar que mi esperanza era navegar más en las regatas oficiales, pero aunque desde fuera se puede ver sólo eso, desde dentro yo te puedo decir que me he sentido parte de un equipo que han formado 100 personas, y que todos hemos trabajado a tope para conseguir unos objetivos que finalmente se consiguieron. Yo creo que aporté bastante, sobre todo en el tema de meteorología y electrónica, y estoy completamente seguro de que se me valoró bien. Tuve muy buenas críticas tanto de Paul Cayard, como de Luis Doreste y Santiago López Vázquez. Todos, de forma general y también particular, valoraron mi presencia y mi trabajo.

-Que no formaras parte del engranaje a la hora de la navegación, ¿era una decisión directa del caña de Iberdrola, el polaco Karol Jabloski?

-Sí. Bueno, hay que tener en cuenta que el navegante es un cargo de confianza del patrón, lo debe elegir él porque tienen que hablar todo el tiempo y la comunicación debe ser continua y casi perfecta, y es normal que Jabloski quisiera tener al lado una persona con la que se entendiera bien. Yo con él no me comunicaba bien, no sé si por el tema del idioma o de personalidad, pero es así, el otro navegante tenía mejor feeling y lo eligió a él. No creo que fuera porque fuese mejor que yo, sino que se trató de un tema de entendimiento. Yo nunca critiqué esa posición ya que lo importante era el bien del equipo, y si eso era lo mejor para el buen funcionamiento del barco, pues perfecto.

-¿El nuevo asesor técnico del Desafío Español, Paul Cayard, ha intentado ponerse en contacto contigo?

-A mí en julio me llamó Agustín Zulueta, me ha llamado varias veces entre julio y agosto para contar conmigo, pero mi decisión ha sido no ir y en consecuencia Paul Cayard, a quien han contratado hace un mes más o menos, no me ha llamado. No habría tenido sentido puesto que Agustín ya tenía mi decisión encima de la mesa.

-¿Qué opinas del equipo actual, y de que no hayan vuelto a llamar a algunos de los que estaban?

-Para empezar, antes había dos tripulaciones completas y ahora, al ser sólo un barco, el equipo se reduce a 20 tripulantes, más o menos. Teniendo eso en cuenta se tenía que descartar a gente, así que alguien tiene que quedarse fuera. Polémica siempre va a ver, pero yo conozco muy bien la forma de trabajar de Agustín Zulueta y estoy convencido de que todas las contrataciones las ha hecho atendiendo a razones puramente deportivas, porque el ahora sólo tiene un objetivo que no es otro que ganar la Copa del América. Hace unos años su objetivo era crear un equipo sólido y lo consiguió y ahora es ganarla, y estoy seguro de que no se va a casar con nadie, ni va a meter a un amigo que pueda poner en peligro ese objetivo.

-Aún así, parece ser que Agustín no está muy contento con la inclusión de otra embarcación nacional. ¿Cuál es tu opinión?

-A mí me parece estupendo, cuantos más mejor. Es normal que Agustín no esté contento porque lo ideal es que haya un equipo fuerte por país, para aunar fuerzas y evitar lo que le pasó por ejemplo a Italia, que tenía tres equipos y con ninguno llegó a la final. Como ahora sólo exigen un barco por equipo, lo bueno sería que hubiera dos barcos españoles y entre ellos colaboraran. Yo lo veo bien, desde lo deportivo.

-¿En qué barco o proyecto andas metido ahora?

-Estoy haciendo el circuito español de match race, y también estoy navegando en Patín. Busco patrocinadores para la clase GP 42, ya que es una clase que me gusta, en la que he navegado este año y me gustaría formar un equipo propio, aunque de momento no lo he conseguido.

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