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Messi es insaciable

  • El argentino parece lanzado en su afán por finiquitar el dominio del Real Madrid en la Champions

Leo Messi celebra con los brazos en alto el segundo gol que le marcó al Chelsea, el tercero del Barcelona. Leo Messi celebra con los brazos en alto el segundo gol que le marcó al Chelsea, el tercero del Barcelona.

Leo Messi celebra con los brazos en alto el segundo gol que le marcó al Chelsea, el tercero del Barcelona. / enric fontcuberta / efe

Una "bendición", un "lujo", una "alegría". Con su brillante actuación ante el Chelsea, Lionel Messi dejó claro que quiere volver a pisar fuerte en la Liga de Campeones, un territorio blanco en los últimos años.

El buen nivel del Chelsea fue insuficiente el miércoles para contrarrestar la versión más brillante del astro argentino, principal artífice del pase a cuartos de los azulgrana con un tanto salvador en Stamford Bridge (1-1) y un doblete y una asistencia de gol en el Camp Nou (3-0).

Como hiciera Cristiano Ronaldo la pasada temporada con el Real Madrid, él solo se bastó para tumbar en la Champions a un rival que peleó lo indecible para no convertirse en su víctima.

"Es que Messi es un jugador súper súper top", acertó a decir Antonio Conte, el entrenador del Chelsea, para explicar la incidencia del 10 argentino en una eliminatoria más igualada en el juego que lo que el marcador reflejó.

"Es justo reconocerlo y estoy muy contento de haber tenido la oportunidad de felicitar al mejor del mundo", prosiguió el preparador italiano, quien, pese a la decepción por la eliminación de su equipo, mantuvo una animada charla con Messi camino de los vestuarios.

El argentino agradeció luego sus palabras y se mostró feliz por haber alcanzando su gol número 100 en la Liga de Campeones. "Es una alegría llegar a los 100 goles en esta competición tan hermosa", señaló el crack. "El partido se nos puso a favor muy temprano y lo pudimos manejar bien".

En el palco del Camp Nou, mientras, Jorge Sampaoli tomaba nota de lo que hay que hacer para sacar el máximo provecho a un futbolista único, pero aún no realizado con su selección. El Mundial de Rusia está marcado en rojo en el calendario de Messi, pero el argentino antes quiere llevar al Barcelona a lo más alto de Europa.

"Tener a Messi en el equipo es un lujo. Es un jugador tan determinante que sabemos que en cualquier jugada te puede hacer un gol, generar peligro", afirmó Ernesto Valverde, el feliz entrenador del Barcelona.

"Ordena el juego de ataque, descargamos el juego en él, cualquier jugada te la hace mejor y disfrutamos de ello", añadió el preparador de los azulgrana.

En su primera temporada al frente de los catalanes, Valverde se ha acostumbrado a que Messi decida en los partidos que su equipo domina y, sobre todo, en los que más le cuestan a un conjunto aún en fase de adaptación al manual de su nuevo técnico.

No por casualidad, la hinchada azulgrana desplegó una enorme pancarta con el rostro de Messi y una elocuente leyenda: "God save the King" (Dios salve al rey).

"Decidir va con la personalidad que tiene (Messi), con el sentido de la responsabilidad que tiene con el equipo y con el fútbol", explicó Valverde.

"Él sabe que en momentos determinados tiene que aparecer y se obliga. Nosotros sabemos que es una garantía y disfrutamos de él", continuó.

Cuesta creer que ese sentido de la responsabilidad sea lo único que explique la gran temporada de un Messi determinante también en la Liga.

Gracias en buena medida a sus 24 goles y a sus 12 asistencias, el Barcelona lidera con comodidad el campeonato doméstico, sin que eso le haya impedido haber logrado también su clasificación para la final de la Copa del Rey.

A estas alturas de la temporada, el triplete vuelve a estar al alcance de los azulgrana y de un Messi que, en su plenitud futbolística, tan sólo conquistó dos Champions. Si bien en su prolífica vitrina lucen ya cuatro Orejonas, la última data de 2015, con Luis Enrique al mando de los catalanes, mientras que la anterior se remonta a 2011, con Josep Guardiola como entrenador.

Quizá sea esa sorprendente estadística la que haya activado en Europa a un Messi cansado de oír que es el mejor jugador del mundo, incluso de la historia, mientras Cristiano Ronaldo se lleva últimamente los más prestigiosos premios individuales gracias a su determinante papel en la Liga de Campeones. Con 117 tantos en 148 partidos, el astro portugués del Real Madrid es el máximo goleador de un torneo continental al que puso su sello las dos últimas temporadas, en las que también recibió el Balón de Oro.

Situado ya como segundo máximo anotador en la Champions y a sus 30 años, Messi parece hoy más decidido que nunca a cortar la racha del Real Madrid y de su archirrival.

Sería la mejor manera de festejar el reciente nacimiento de Ciro, su tercer hijo, y, sobre todo, de encarar el Mundial en el que se quiere coronar.

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