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Medio objetivo en el bolsillo

  • El San Fernando ata prácticamente la permanencia tras otra gran remontada ante el Écija

Javi Casares, que después de mucho tiempo disputó un partido completo, intenta marcharse de un defensor astigitano. Javi Casares, que después de mucho tiempo disputó un partido completo, intenta marcharse de un defensor astigitano.

Javi Casares, que después de mucho tiempo disputó un partido completo, intenta marcharse de un defensor astigitano. / román ríos

Ya mira a todos por encima del hombro. El San Fernando tiene que bajar la mirada para poder ver, en la tabla clasificatoria, a todos sus inmediatos perseguidores en la lucha por la permanencia. El San Fernando certificó, a falta de que las matemáticas confirmen el hecho, su permanencia por segundo año consecutivo en Segunda B. Sólo una catástrofe desproporcionada, unido a un milagro desmedido de los demás, privaría a los de José Pérez Herrera de conseguir el objetivo.

Y es que el descenso directo se ha puesto a ocho puntos y la eliminatoria de permanencia, a seis, pero a eso hay que unirles el goal-averague ganado a todos sus competidores excepto al Huelva, al que se medirá el domingo.

En un visto y no visto, los isleños han encontrado, en este tramo final de temporada, el mejor momento de la campaña. Los de Pérez Herrera suman once de los últimos quince puntos disputados, llevan cinco jornadas sin perder y solamente respiran salvación, a lo que va unido unas ganas tremendas de certificar la misma y mirar los puestos de Copa del Rey.

Parecía una utopía, pero el juego que ayer ofrecieron los de azul y blanco, la ambición de una remontada creída por ellos y la manera en la que el equipo isleño terminó el duelo, hacen presagiar que en las cuatro jornadas que restan de campeonato el nivel tendrá continuidad y, cuando la presión haya bajado ante la consecución del objetivo, las alegrías pueden ser, incluso, mayores.

Ayer, de inicio, si algún equipo mereció la victoria, ese fue, indiscutiblemente, el San Fernando, que se merendó al Écija en la primera parte y se dio un festín en la segunda.

Es bien cierto que hubo un momento de incertidumbre. El que produjo el tanto astigitano en la única ocasión que tuvo en la segunda mitad, pero los isleños han aprendido, y de qué manera, a ponerse el cuchillo entre los dientes, apretar los mismos y creer ciegamente en ellos. Ya los minutos finales no se hacen interminables, la tortilla ha dado la vuelta y ahora son los minutos finales los que favorecen a los de José Pérez Herrera, auténtico creador de esta orquesta que empieza a tocar de manera sublime.

Así, la primera mitad solamente tuvo un color, el azul y blanco de La Isla. Aunque el Écija salió de manera ajetreada a dejar a las claras que sus intenciones no eran otras que la de sorprender, lo cierto es que el que comenzó sorprendido fue el cuadro isleño que ya en el minuto 3 tuvo su oportunidad en un disparo de un recuperado para la causa Javi Casares.

Insistieron en ocasiones los de La Isla, que tuvieron la más clara en el minuto 5 de juego. Un centro desde la derecha de Gabi Ramos terminó con una pequeña melé dentro del área chica que no pudo resolver Carri. Avisaban con insistencia los isleños de que el pastel se quedaría en San Fernando y que no habría ni una sola porción para los astigitanos.

Carri lo intentó, de nuevo, en el 13 con un disparo con el que intentó sorprender a Molero y en el 27, el omnipresente Pedro Ríos dio un pase de los que tienen márchamos de gol, de los que solamente hay que empujarlos a la red, de los que llevan sangre, pero Javi Casares hizo lo más difícil, mandar el cuero a las nubes.

Volvió a intentarlo el extremo jerezano en un disparo que salió rozando el poste en el 32 y Zamora intentó una bolea en 39 con mucho peligro para que, en el 40 fuese de nuevo Pedro Ríos el que dio el segundo pase con las mismas características que el proporcionado minutos antes a Javi Casares, pero en esta ocasión a Buba. Al delantero se le escurrió el balón entre las piernas y la desesperación ante tantas ocasiones de gol desperdiciadas se hacía presente.

Por eso, y por un milagro, la primera parte terminó con igualada y la segunda comenzó como finalizó la primera, con un San Fernando en busca, hasta con desesperación, de un tanto que no llegaba. En el 48' los astigitanos dieron muestras ofensivas en un remate de Ezequiel que se fue fuera y en el 56 la tuvo Casares a centro de Juanje, antes de que llegase el jarro de agua fría.

Tras quedarse con diez el Écija por la expulsión de Álex Escardó cuando llevaba solamente cuatro minutos sobre el terreno de juego y tras agredir a Bruno Herrero, todo parecía cantado para los isleños. Sin embargo, el único error en defensa a la salida de un córner daban el injusto cero a uno a un equipo sevillano, que no había hecho méritos, ni de lejos, para ponerse por delante en el marcador.

Diez minutos tardaron los isleños en reponerse. Diez minutos en igualar la contienda. Diez minutos en dejar a las claras que el único equipo que quería la victoria era el local. Lo hizo su goleador, el ejemplo a seguir, el que lleva las riendas emocionales y deportivas del equipo en el campo, Pedro Ríos.

A partir de la igualada todo fue coser y cantar, porque el segundo, aunque restaban solamente diez minutos para el final, tenía que llegar. Asustaron los visitantes en el 84 en el saque de una falta, pero ya estaba dictaminada la victoria azulina, como si de un futuro escrito se tratará.

Y se consiguió en las postrimerías del choque, con un testarazo de Pau Franch que hizo vibrar a una afición que ayer volvió a disfrutar de la lindo con su equipo, que lo despidió con honores y que cree en él al cien por cien.

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