Llega la cita con la historia

  • Michael Phelps disputa su primera final, 400 estilos, con el objetivo de superar el número de metales logrados por Spitz · Sus mayores rivales serán sus compatriotas, encabezados por Ryan Lochte

La hora señalada son las 10:24 horas de mañana (las 4:24 en España): en ese preciso instante, el estadounidense Michael Phelps se zambullirá en la piscina del impactante Cubo de Agua para intentar comenzar con buen pie el camino que puede llevarlo a ganar ocho medallas de oro olímpicas en Pekín, todo un hito.

El desafío de Phelps de ganar ocho preseas doradas para superar las siete de su compatriota Mark Spitz en Múnich 1972, y el de lograr las cuatro que necesita para sumar diez y ser el deportista con más oros de la historia superando al propio Spitz, a Carl Lewis, a Paavo Nurmi y a Larisa Latinyna, deben tener un inicio: será precisamente en los 400 metros estilos de la jornada de mañana.

La competencia se perfila como una de las más duras para el prodigioso nadador de Baltimore, de sólo 23 años, ya que deberá enfrentarse a su rival más temido en la capital china: el estadounidense Ryan Lochte.

"Sólo mi entrenador Bob Bowman y yo conocemos hasta dónde puedo llegar y lo que esperamos conseguir", dijo Phelps intentando rebajar el nivel de expectativa que rodea a su presentación.

Pero quien puede quedar desplazado por su logro, Spitz, ayuda con su calificada opinión a encender la ilusión de que Pekín tenga su héroe vestido en bañador.

"Es un competidor muy duro. Sabe cómo ganar. Si uno mira las posibilidades, parece que puede ganar las ocho medallas de oro", dijo en una entrevista con esta agencia Spitz.

Pero el todavía hombre récord de unos Juegos advierte de la amenaza real que encarna Lochte para las aspiraciones de Phelps. El estadounidense de la melena ensortijada, de 24 años, representa "una mayor competencia que la que Michael se encontró en Atenas", según Spitz.

El análisis coincide con el realizado por el director técnico del equipo australiano, Alan Thompson, que generalizó la amenaza al equipo estadounidense al completo: "Creo que el mayor obstáculo que Michael tiene en muchos de sus eventos proviene de sus propios compatriotas. Tiene que superarlos primero".

Lo que sí ve con malos ojos Thompson es que las pruebas se hayan acomodado temprano en la mañana para satisfacer el reclamo de la televisión estadounidense, que quiere tener en un horario razonable las potenciales hazañas de Phelps: "Creo que en este caso el dinero compró a la tradición. En estos días el dinero manda demasiado".

En cuanto a los otros posibles competidores, Australia será el gran rival de Estados Unidos en el medallero de la natación y su principal referente será Grant Hackett, que espera convertirse en el primer hombre en ganar tres medallas doradas en la misma prueba. Los 1.500 metros libres es la competencia fetiche de Hackett, que ya se impuso en Sydney 2000 y Atenas 2004, aunque también participará de los 400 y 200 metros libres, ésta última junto a Phelps.

"Estamos aquí para competir y estamos centrados en hacer lo mejor posible, que es nadar rápido. Lo que otros países hagan no nos interesa", recalcó Hackett, capitán australiano, que no quiere hablar sólo del poderío de Estados Unidos.

"No creo que este torneo esté sólo entre nosotros y los estadounidenses. Los franceses son fuertes, los británicos terminaron cuartos por puntos el último campeonato del mundo... Hay muchos países que pueden ganar medallas", reiteró el veterano capitán aussie.

En el apartado femenino, también hay marcas por romper, aunque algo más modestas. Katie Hoff, clasificada para seis pruebas, podría batir la plusmarca de mayor cantidad de metales ganados por una nadadora estadounidense en unos solos Juegos Olímpicos, hasta el momento cinco.

Además, la veterana Dara Torres, de 41 años, se convertirá en la primera nadadora de Estados Unidos en competir en cinco Juegos Olímpicos de la historia.

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