¿Limpios? No se sabrá hasta 2016

  • "El futuro podría aumentar los casos de positivo por dopaje", dice Jacques Rogge

Los Juegos Olímpicos de Pekín fueron de los más limpios de la historia, y el caso BALCO impactó de tal manera en los países desarrollados, que sus atletas decidieron no volver a doparse.

Así podría leerse el medallero del dopaje de los Juegos: sólo seis casos restando tres días de competencias por analizar, y ninguno de China, Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Alemania o Australia, las seis primeras potencias del medallero de los Juegos.

Lo cierto es que habrá que esperar hasta el año 2016 para saber si los Juegos de la capital china fueron tan limpios como decían las cifras ayer.

"Las muestras estarán congeladas durante ocho años. En el futuro se puede descubrir lo que no se haya descubierto hoy. Eso también es disuasivo", manifestó ayer el presidente del COI, Jacques Rogge.

La experiencia ya se vivió de alguna manera en los últimos tiempos. Hasta hace dos años nadie dudaba en nombrar a Marion Jones cuando se le preguntaba por la figura de los Juegos de Sidney 2000. Hoy la atleta estadounidense está en la cárcel y su imagen hecha añicos.

El brasileño Eduardo de Rose, experto miembro de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), dijo que habrá más casos de dopaje en Pekín 2008.

"Sin duda saldrán más casos después del cierre de los Juegos Olímpicos", admitió, al tiempo que rechazó que haya métodos de dopaje no detectables.

"No creo que haya un sistema que no conozcamos. Hoy en día cuando hay algo de este tipo siempre nos enteramos. No creo en nada mágico. En todo caso, si hubiera algo que no haya sido detectado, será buscado y al final lo detectaremos".

Una visión optimista en la misma línea de la de Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) que había pronosticado entre 30 y 40 casos de dopaje en Pekín.

"Creemos que tuvimos menos casos gracias al efecto disuasivo", dijo ayer el máximo mandatario en el COI.

"Tuvimos 12 positivos en Sydney 2000 y 26 en Atenas 2004. Una extrapolación para Pekín te lleva a entre 30 y 40 casos", recordó el belga. "Pero las extrapolaciones son matemáticas", admitió.

"Creemos que tuvimos menos casos por el efecto disuasivo. Aumentamos de 3.500 a 4.500 los controles, y también las penas: aquellos que reciban una sanción de más de seis meses quedan suspendidos para los Juegos siguientes", destacó.

Y añadió: "no hay que olvidar que tuvimos 39 casos en el mes previo a los Juegos. Probablemente haya que incluir esa cifra en el balance final".

Pero hay un dato importante: los positivos conocidos hasta ahora involucran, casi en su totalidad, a países con laxitud en los controles o tradición de dopaje endémico. Y en muchos casos las sustancias detectadas son prehistóricas, algo que ninguna estrella se atrevería a tomar en los países más desarrollados, porque serían cazadas con mucha facilidad.

Los casos de dopaje involucraron al haltera ucraniano Igor Razoronov, a su compatriota de heptatlón Lyudmilla Blonska, a la vallista griega Fani Halkia, al tirador norcoreano Kim Jong Su, a la gimnasta vietnamita Thi Ngan Thuong Do y a la ciclista española María Isabel Moreno.

No obstante, antes de los Juegos en el país asiático, 22 halteras de Grecia y Bulgaria fueron sancionados.

Ucrania, Grecia, Bulgaria, Corea del Norte, Vietnam, España... ¿Dónde están las potencias? Quizás sólo sea cuestión de esperar unos años.

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