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Liga adelante: Líder con luces y sin sombras

  • El Xerez abre brecha al frente de la tabla tras batir al Salamanca, un rival directo

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La afición del Xerez vive en una nube, cada jornada que pasa comprueba atónita como su equipo rompe estadísticas -el cuadro azulino encadenó ayer su cuarta victoria seguida esta temporada y ha superado ya los números que en su día marcó Lucas Alcaraz, que parecían inalcanzables para los que venían detrás a estas alturas de campaña- y se asoma cada vez con paso más firme a Primera.

Esas dos palabras son impronunciables por el momento en el vestuario azulino pero quiera o no Esteban Vigo -por la forma en la que celebró la victoria sabe que es posible- van a tener que empezar a introducirlas en su vocabulario, entre otras cosas porque ya sólo le faltan cuatro puntitos para llegar a la barrera de los 50.

El Deportivo firmó ayer un partido serio, en el que por momentos le tocó sufrir, en el que tuvo que tirar de experiencia ante un Salamanca jugón y que volvió a resolver gracias al estado de gracia de Momo y a otro gol de Calle. Este Deportivo arriba es dinamita pura y no necesita muchas oportunidades para hacer goles.

El Xerez ha encontrado en estas últimas semanas su fuente de inspiración en Momo. El canario tampoco quiso faltar ante el Salamanca a su cita y se volvió a mostrar en su mejor versión. La influencia del juego casi sutil del zurdo azulino volvió a ser clave, ya que fue el encargado de abrir el marcador a los 11 minutos con un bonito tanto tras una sutileza de Antoñito dentro del área, que le dejó en bandeja la posibilidad de regatear a Biel Ribas para batirle.

El asombro por lo que está ofreciendo este jugador parece no tener límites. Ayer hizo su séptima diana consecutiva y los adjetivos para calificarle corren peligro de extinción. El gol llevó el delirio a una grada que ayer más que nunca llevó a su equipo en volandas ante un rival que no se entregó. Tras encajar el tanto, intentó rehacerse y siguió tocando y tocando la pelota -por Quique Martín no pasan los años- buscando la recompensa de un tanto que no recibió hasta la segunda mitad.

Los xerecistas se marcharon al vestuario ganando pero salieron de él convencidos de que todo estaba hecho y con una pájara más grande que las le costaron a Perico Delgado más de un Tour. En el fútbol, a estas alturas de competición, nadie perdona y mucho menos cuando tiene la necesidad imperiosa de ganar para seguir enganchado al tren del ascenso.

En apenas siete minutos, el conjunto de David Amaral puso las tablas en el marcador con un gol desgraciado de Antonio Calle en propia meta en su intento de despejar un saque de esquina.

Los minutos se consumían y el potencial azulino parecía desvanecerse. Tras el duro revés del tanto en propia puerta, tenía que resarcirse de alguna manera y vaya si lo hizo. Viqueira sacó de cine una falta desde el lateral izquierdo del área y el madrileño la remató de cabeza. Era el 2-1 y casi la sentencia, que el delantero celebró a lo grande con los aficionados de Fondo Sur y también con su técnico. No era para menos.

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