Los Juegos pueden con Mao

Nadie sabe lo que diría Mao Zedong si pudiera echar un vistazo fuera del mausoleo en el que descansan sus restos en la plaza de Tiananmen. Quizá no le gustase lo que se ve, pero a falta de cuatro días para la inauguración de los Juegos Olímpicos, Pekín se acerca al momento que él soñó: su gran presentación al mundo como capital del país del futuro.

Treinta y dos años después de su muerte, Mao sigue presidiendo con su retrato la Puerta de la Paz Celestial, en mitad de camino entre el viejo y nuevo centro político de China, la Ciudad Prohibida y el Salón del Pueblo.

Sin embargo, su doctrina hace tiempo que fue olvidada en el gigante asiático, que galopa sobre el caballo del liberalismo a ritmo de dos dígitos anuales de crecimiento económico.

Los objetivos, por lo tanto, apuntaban hoy sobre todo al llamativo cartel de Pekín 2008 que se levanta frente al retrato de Mao, que parece mirar arrumbado desde su atalaya, algo sorprendido por la pérdida de protagonismo ante los mosaicos de flores, toda una pasión china, modelados con motivos olímpicos.

Pekín se ha engalanado no sólo para recibir a cientos de miles de visitantes extranjeros, sino para ofrecer una imagen nueva y moderna de China al mundo, que presenciará el evento más televisado de la historias.

El gobierno chino no quiere desaprovechar la oportunidad que le brindan los Juegos para mostrarse ante la comunidad internacional como una potencia emergente en todos los órdenes.

Jacques Rogge, presidente del COI, elogió con pasión las instalaciones contruidas para la ocasión. "Desde México 1968, los primeros Juegos en los que participé, nunca vi una villa olímpica así", aseguró el belga, que comparó los muchos apuros que pasó Atenas con el año de antelación con el que estaban listos los principales escenarios en el territorio chino.

Unos 10.500 deportistas lucharán por el oro en un Pekín preocupado sólo por la polución y por el 41% de probabilidad de lluvia para el viernes en la inauguración. Una apertura cuyo contenido es un secreto, pero en la que se espera mucha pólvora. Pólvora china para lograr el primer impacto.

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