Intensa carrera para los Juegos de 2016

Chicago, Madrid, Río de Janeiro y Tokio se jugaron durante tres semanas en Pekín la sede de los Juegos Olímpicos de 2016, y aunque se trata de una competencia sin goles ni triunfos parciales que observar, el balance indica que Madrid se va no tan feliz como esperaba, mientras Río de Janeiro ganó posiciones.

Todo sucede en pasillos de hoteles, en bien regadas cenas, en lujosos salones. Y aunque ya no se gasta en invitaciones y sobornos como sucedió hasta 1999, cuando estalló el escándalo de Salt Lake City, la lucha por ser sede olímpica cuesta mucho dinero. "Es como un mercado. Entras aquí y no puedes más que cruzarte con un miembro del COI", reconoció el estadounidense Bob Ctvrtlik.

El COI cuenta con 115 miembros, aunque su presidente, Jacques Rogge, no vota, así que se trata de convencer a 114, todos ellos muy diferentes, a veces indescifrables en su lógica a la hora de inclinarse por una ciudad o por otra. Mientras se acerca el 2 de octubre de 2009, la fecha en que la asamblea general del COI reunida en Copenhague tomará la decisión, todos los candidatos tienen algo claro: nadie igualará el despliegue de Pekín. "No podemos estar en ese nivel", dijo el alcalde de Chicago, Richard Daley.

El triunfo se juega en detalles, en aspectos a veces extremadamente sutiles. Y ahí no le fue bien en estas semanas a Madrid. La foto promocional en la que los jugadores de la selección española de baloncesto se rasgaban los ojos imitando a los chinos, fue, pese a toda su intención de ser simpáticos, un boomerang: el COI, un mundo netamente anglosajón, la recibió con desagrado. "Fue claramente inapropiada", dijo su portavoz, Giselle Davies. La frase, en el delicado lenguaje de la diplomacia olímpica, es fuerte.

Río, en cambio, impactó con su Casa Brasil, un espacio en el que el visitante podía sentirse, en efecto, en el gigante suramericano. Presentó además a Pelé como embajador y se asentó en su imagen y su mensaje: si los Juegos son verdaderamente universales, no pueden seguir ignorando a Suramérica. Incluso Rogge destacó que Río tiene una ventaja: ser la sede del Mundial de 2014.

Mientras Río se envalentona y Madrid busca diluir el efecto de la foto, Tokio trabaja en definir al detalle su proyecto, que obtuvo el primer puesto durante el corte clasificatorio de junio en Atenas, en el que Madrid fue segunda.

Pekín 2008 se termina y las cuatro ciudades candidatas regresan a sus países. Hay mucho trabajo por delante, porque antes del 12 de enero deben presentar al COI sus proyectos definitivos. A partir de entonces tendrán nueve meses para seducir voluntades. Un verdadero parto olímpico.

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