"Estudiaremos nuestro papel sobre los derechos humanos"

  • El presidente del COI, Jacques Rogge, admite que el resultado de Pekín condicionará su posible continuidad

"No tengo miedo", asegura Jacques Rogge en la cuenta regresiva hacia unos Juegos Olímpicos que marcarán su carrera como dirigente, una cita que, admite, llevará próximamente al COI (Comité Olímpico Internacional) a repensar su postura frente al siempre espinoso tema del respeto de los derechos humanos.

"Tenemos que estudiar nuestro papel en lo que a los derechos humanos y las expectativas de la sociedad se refiere", dijo el presidente del COI durante una entrevista en la que reveló detalles de cómo negoció en los últimos años con el gobierno chino, y admitió que el resultado de Pekín 2008 tendrá cierta influencia en su decisión de seguir o no al frente de la nave olímpica.

Rogge fue rotundo cuando se le preguntó por sus temores de cara a los Juegos que se inauguran este viernes, unos Juegos precedidos de polémicas de todo tipo, en especial políticas. "No entra en mi psicología el tener miedo. Hay asuntos por resolver, pero no tengo miedo. Serán mis décimo octavos Juegos. Hay asuntos importantes, claro. La seguridad, el transporte, pero nada que tema. Creo que los preparativos fueron extremadamente buenos, y la dinámica de los Juegos lo probarán".

Rogge dijo que lo primero que hizo al saber que los Juegos se celebrarían en 2008 en Pekín fue contactar a expertos en la historia y la cultura china: "Todos me dijeron que, si quieres obtener algo tienes que mantener negociaciones silenciosas, una diplomacia silenciosa. Sólo por salvar la cara, porque tras las discusiones que mantengas no puede haber públicamente ni un ganador ni un perdedor. Y eso es lo que hice desde el primer día".

En ese contexto de negociaciones silenciosas y sutiles con el régimen chino, Rogge fue duramente criticado por organizaciones como Amnistía Internacional (AI) o Reporteros sin Fronteras, que lo acusan de no haber aprovechado la ocasión para forzar a Pekín a un cambio en su política de derechos humanos. "El público espera muchas cosas de nosotros que no siempre son realizables para el COI. En el caso del recorrido internacional de la antorcha vamos a hacer un análisis con la gente de los Juegos de Vancouver 2010 y Londres 2012 sobre si mantenerlo o no", dijo Rogge.

Rogge buscó siempre separar los Juegos de la política, pero en el complejo camino hacia Pekín 2008 terminó admitiendo que muchas veces ambos se cruzaron o incluso superpusieron. "Todo depende de qué se hable cuando se dice político", afirmó Rogge.

Rogge es optimista en cuanto a la influencia que los Juegos puedan tener en China, regida desde hace más de medio siglo por un partido único. "No voy a entrar en discusiones con Amnistía Internacional, a la que respeto mucho, pero tengo una opinión diferente. Creo que los Juegos traerán definitivamente una apertura sin precedentes a China".

Juan Antonio Samaranch, su antecesor al frente del COI, le reclamó a Rogge enfáticamente durante que siga en el cargo. El mandato del belga vence en 2009, y el resultado de Pekín influirá en su decisión de seguir o no en el cargo hasta 2013, un puesto por el que se niega a cobrar un salario. "Tomaré y anunciaré una decisión tras Pekín", afirmó rotundo.

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