Cuentas pendientes

  • El Barcelona revive viejos duelos con el Chelsea en un tempranero cruce entre dos aspirantes

  • Los azulgrana se sienten en un nivel óptimo

Messi conversa con Luis Suárez antes de comenzar el entrenamiento del Barcelona en Stanford Bridge. Messi conversa con Luis Suárez antes de comenzar el entrenamiento del Barcelona en Stanford Bridge.

Messi conversa con Luis Suárez antes de comenzar el entrenamiento del Barcelona en Stanford Bridge. / will oliver / efe

Chelsea y Barcelona abrirán hoy una eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones que se presenta llena de emoción y con numerosas cuentas pendientes entre los dos equipos.

Hace nueve años que Andrés Iniesta vivió en Stamford Bridge una de las grandes noches de su vida. Marcó un gol en el último suspiro para clasificar al Barcelona a una final de la Champions que acabaría ganando. También fue un partido recordado por la figura del árbitro noruego Tom Ovrebo, a quien el Chelsea le reclamó cuatro penaltis.

Pero el Barcelona también tiene un asunto pendiente que resolver ante el Chelsea, pues el conjunto inglés lo eliminó en semifinales de la Liga de Campeones de 2012 cuando el equipo azulgrana parecía destinado a la gloria.

En el conjunto azulgrana permanecen Messi, Iniesta, Sergio Busquets y Piqué, jugadores indispensables para Ernesto Valverde que volverán a ser titulares hoy en Stamford Bridge.

El Barcelona llega en buen momento, aunque en el último mes abrió dudas al empatar dos partidos seguidos en la Liga. El sábado, no obstante, se resarció con un triunfo 0-2 en campo del Eibar que le permitió mantener siete puntos de ventaja sobre el Atlético de Madrid.

Los resultados están por encima de su juego, que no seduce especialmente. De la mano de Valverde, ha cambiado la fantasía por la fiabilidad y se ha hecho profundamente pragmático. Un estilo que suele ser muy rentable en torneos como la Liga de Campeones.

Le interesa tener la mejor versión de su goleador Luis Suárez. El uruguayo marcó en nueve de los últimos 11 partidos de la Liga, pero todavía no se estrenó en la Liga de Campeones, donde acumula 791 minutos sin perforar la portería rival.

El Chelsea llega a la cita en un momento incierto, ya que no termina de salir del gran bache que lo dejó a 19 puntos del Manchester City en la lucha, ya perdida, por revalidar el título de la Premier League conquistado la pasada temporada.

En su último partido, el viernes, el equipo blue derrotó 4-0 al Hull City. "Tras dos derrotas, era importante para nosotros ganar. Llegamos al partido de ida con el Barcelona con buenas sensaciones", comentó el defensa alemán Antonio Rüdiger.

Hace semanas que se habla de un eventual despido de su técnico, el italiano Antonio Conte, pero el entrenador resiste en su puesto. Necesita una reacción inmediata de su equipo para silenciar los rumores.

A pesar de los resultados, su plantilla reúne a suficientes futbolistas de calidad reconocida como para obligar a pensar en una eliminatoria disputada. Al frente se sitúa el belga Eden Hazard, a quien la prensa sitúa en la órbita del Real Madrid para la próxima temporada.

Una de las grandes dudas de Conte es conocer el estado de Morata, con fuertes problemas de espalda. Por si acaso, tiene en la recámara al francés Oliver Giroud, su fichaje más reciente.

Otro de sus puntales es el guardameta Courtois, mientras Conte tendrá que decidir si apuesta en defensa por el veterano Cahill o el menos experimentado Christensen. vEl centro del campo quedaría en principio para Kante, Cesc y Willian, más las incorporaciones de Moses y Marcos Alonso.

Stamford Bridge presentará un lleno absoluto para presenciar un choque ya clásico en Europa después de eliminatorias llenas de rivalidad y asuntos pendientes. Un choque que quizá llega demasiado pronto entre dos equipos que comenzaron la Liga de Campeones en el vagón de aspirantes al título.

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