Fútbol l Liga BBVA

Bermejo mantiene la ilusión del Xerez

  • Su polémico tanto en tiempo de prolongación le sirve para hacerse con un triunfo decisivo ante un combativo Almería

xerez: Renan, Mendoza (Antoñito, 66'), Moreno, Francis, Bermejo, Víctor Sánchez, Orellana, Armenteros (Míchel, 81'), David Prieto, Carlos Calvo (Bergantiños, 46') y Keita. almería: Diego Alves, Guilherme, Chico, Kalo Uche (Goitom, 76'), Piatti, Juanma Ortiz, Santi, M'Bami, Vargas (Nieto, 76'), Soriano y Bernardello. Árbitro: Ayza Gámez (valenciano). Expulsó a Keita (39') y Guilherme (83'). Además, amonestó a Víctor Sánchez, Carlos Calvo, Acasiete, Bernardello, Guilherme, Ortiz y Goitom. Goles: 1-0 (27') Ortíz, en propia puerta. 1-1 (33') Soriano. 2-1 (93') Mario Bermejo. Incidencias: Partido disputado en el estadio Chapín ante unos catorce mil espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.

Increíble, indescriptible, inenarrable y, por supuesto, impresionante y apoteósico. Mario Bermejo se inventó un remate de cabeza sobre la campana tras un centro medido de David Prieto que mantiene vivo al equipo en Primera a falta de tres jornadas para el final.

El delantero estaba en posible fuera de juego pero su gol tiene su peso en oro. El partido había sido un auténtico suplicio para los azulinos y verse con tres puntos más en la tabla después de haberlo tenido casi perdido y de haberlo afrontado con diez por la infantil expulsión de Keita, al que se le fue la cabeza, es algo que debe dar al equipo de Gorosito el empujoncito que le falta para obrar el milagro.

El fútbol es un deporte en el que no siempre gana el mejor y en el que la máxima de que el que perdona lo acaba pagando, se termina cumpliendo con asiduidad. El Almería perdonó la vida al Deportivo en cuatro contras de las que no se pueden errar en ninguna categoría pero mucho menos en la máxima. Los de Lillo no acertaron con la meta de Renan y 'Determineitor' Bermejo sí lo hizo.

El cántabro, ya sin fuerzas por el desgaste que había realizado, celebró el tanto como merece un gol de ese calibre, mientras que muchos de sus compañeros lo festejaron tirándose al suelo exhaustos y sin creerse lo que estaba sucediendo. Alguna vez la fortuna tenía que sonreír a un equipo que en más de un encuentro esta temporada la ha merecido y no la ha tenido jamás como compañera de viaje.

La grada de Chapín, entregada y sufrida como pocas, fue más decisiva que nunca y fue determinante porque cuando al equipo le fallaban las fuerzas y ya no tenía oxígeno, se levantó y animó como nunca lo había hecho esta temporada.

Antes de todo eso, al Xerez sólo le valía ganar o ganar, y esta vez no había espacio para las coartadas, ni sitio para valorar de forma positiva un empate ni otras consideraciones. Una igualada o una derrota hubiese llevado al equipo a un punto sin retorno. Sin embargo, llegó el milagro. Chapín, cuando la vida se le iba al equipo, se levantó y animó como nunca a unos jugadores fundidos. El Villarreal perdonó al final y Mario Bermejo, en el descuento, no perdonó. El delantero logró un tanto para la esperanza a falta de tres jornadas.

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