Bekele entra en la leyenda

  • El etíope, récord mundial y campeón olímpico ayer en 5.000, hace doblete en las pruebas de fondo · A falta del maratón, EEUU se coronó como mayor potencia en atletismo con siete oros

El etíope Kenenisa Bekele deslumbró al colgarse un nuevo oro, esta vez en los 5.000 metros, en la última noche del atletismo en los Juegos Olímpicos de Pekín.

A falta del maratón, Estados Unidos fue el país con más medallas ganadas en el Nido de pájaro, aunque lejos de sus épocas gloriosas. En la velocidad, su tradicional feudo, sucumbió ante el empuje de Jamaica y su gran estrella, Usain Bolt.

El velocista ganó tres medallas de oro durante los nueve días de competición en el estadio, y lo hizo estableciendo tres plusmarcas mundiales, en 100, 200 y 4x100.

Pero la estrella ayer fue Bekele. Ante 91.000 espectadores, el etíope imitó a su compatriota Tirunesh Dibaba y se llevó el oro en los 5.000 metros una semana después de ganar los 10.000, sin que nadie pudiera siquiera inquietarle lo más mínimo.

Bekele, que fue eliminando uno a uno a sus rivales con su infernal ritmo, hizo además récord olímpico con 12.57,82 minutos, por delante de los kenianos Eliud Kipchoge (13.02,80) y Edwin Cheruiyot Soi (13.06,22).

Nadie lograba el doblete en las pruebas de fondo masculinas desde 1980, cuando lo hizo el también etíope Miruts Yifter.

"Esto es muy especial para mí. No es fácil lograrlo", aseguró Bekele, pese a la imperturbable cadencia de su zancada y a sus cambios de ritmo finales, que siempre parecen guardar una velocidad más que el resto de competidores.

La gran decepción de la noche la sufrió la croata Blanka Vlasic. Máxima favorita para ganar el oro en el salto de altura, la campeona del mundo tuvo que inclinarse ante el fantástico concurso de la belga Tia Hellebaut, que necesitó un intento menos para superar los 2,05 metros.

La belga, de 30 años, igualó su mejor marca y derrotó a Vlasic, que llevaba 34 victorias seguidas, en el momento justo. Es la primera vez que un salto de 2,05 metros no sirve para ganar el oro.

"Es un poco amargo, pero ¿qué puedo hacer?", se preguntó con lamentos la croata, que tiene una mejor marca de 2,07. "Así es el deporte. Hoy (por ayer) no tuve suerte".

A falta de la prueba de maratón, la delegación estadounidense dejó prácticamente sellada su victoria en el medallero atlético: siete oros, por seis de Rusia y Jamaica. Sin embargo, la gran potencia atlética apenas consiguió una medalla dorada más que en sus peores actuaciones en unos Juegos Olímpicos, sucedidos en las ediciones de 1972, en Múnich, y la de Montreal, en 1976.

Los dos relevos del 4x400 fueron para los norteamericanos. El cuarteto masculino, con el campeón olímpico, LaShawn Merritt, y mundial, Jeremy Wariner, en sus filas, ganó de manera soberana con un fantástico tiempo de 2.55,39 minutos.

En la modalidad de mujeres hubo más sufrimiento, pero finalmente Sanya Richards adelantó en la última recta a la rusa Anastasia Kapachinskaya, dándole de ese modo la medalla de oro a su país con un cronómetro de 3.18,54.

El noruego Andreas Thorkildsen revalidó su título olímpico en jabalina con el mejor lanzamiento del año: 90,57 metros, un nuevo récord olímpico. El campeón del mundo, el finlandés Tero Pitkamaki, se vio incluso superado en la última ronda por el letón Ainars Kovals y se conformó con el tercer puesto, medalla de bronce.

En el medio fondo, la noche fue de nuevo africana. A sus 28 años, el keniano Wilfred Bungei coronó su carrera con la medalla de oro en los 800 metros, en los que superó por apenas cinco centésimas al sudanés Ismail Ahmed Ismail. El bronce fue para el también keniano Alfred Kirwa Yego. La carrera de 1.500 femenino se lo quedó la también keniana Nancy Jebet Langat, que ganó la final con un tiempo de 4.00,23.

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