Fútbol

Argentina gana a ritmo de tango

  • Dos goles de un gran Agüero y otro de Riquelme le dan el triunfo a la albiceleste ante una Brasil mediocre y defensiva

A Brasil le tocó ayer el tango. Argentina se tomó la revancha perfecta de las derrotas en las finales de dos Copas América (2004 y 2007) y de la Copa Confederaciones de 2005 y sepultó el sueño de su archirrival de conquistar el inédito oro olímpico en los Juegos de Pekín gracias a dos goles de Agüero y a uno de Riquelme en un choque en el que los argentinos se mostraron muy superiores a la canarinha.

"Duele mucho saber que ya no podremos luchar por la medalla de oro que vinimos a buscar", afirmó Pato, quien sin embargo aseguró que el hecho de haber perdido ante Argentina "no hace que duela más". Además, dejó claro que la selección albiceleste había sido justa vencedora: "No la he vivido, pero conozco la historia de rivalidad entre Brasil y Argentina, pero considero que en este caso fue un partido entre dos grandes equipos, ganado por el que jugó mejor. Argentina se mereció la victoria".

Pato fue el único entre los jugadores de la selección brasileña que salió a enfrentar a la airada multitud de reporteros que exigían explicaciones sobre la derrota ante Argentina. El superastro Ronaldinho, quien fue convocado a último momento por exigencia del propio presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), se fue al control antidopaje y eludió el contacto con la prensa, lo que generó una reacción airada de un periodista. "Quisiera preguntarle por qué tuvo que abrazar tanto a Messi al final del partido", dijo.

Pero el blanco principal de la ira de los representantes de la prensa deportiva brasileña que se desplazaron hasta el otro lado del mundo para ver la conquista del oro olímpico era el técnico Carlos Dunga. El entrenador fue acusado de cobarde por haber adoptado un planteamiento defensivo para enfrentar a su rival. En eso coincidió Maradona: "Nunca vi a un Brasil tan mezquino".

En la rueda de prensa concedida después del partido, Dunga reconoció que el traspié de ayer lo deja en una situación aún más delicada que la que existía cuando salió de su país, muy cuestionado por el pobre desempeño de Brasil en las eliminatorias del Mundial de Suráfrica 2010: "Esta derrota aumenta la presión sobre nuestro trabajo. En la final de la Copa América le ganamos 3-0 a Argentina, y ahora nos tocó perder". Ahora, a Brasil sólo le queda pelear por el bronce ante Bélgica.

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