Abrasado en el infierno turco

  • El Real Madrid no puede con un Fenerbahçe que siempre va por delante en el marcador

El madridista Othello Hunter intenta canasta ante la defensa de Bogdanovic y Udoh en el Sinan Erdem de Estambul. El madridista Othello Hunter intenta canasta ante la defensa de Bogdanovic y Udoh en el Sinan Erdem de Estambul.

El madridista Othello Hunter intenta canasta ante la defensa de Bogdanovic y Udoh en el Sinan Erdem de Estambul. / Juan Carlos Hidalgo / efe

El Fenerbahçe jugará la final de la Euroliga ante el Olympiacos al derrotar al Real Madrid por 84-75, en un partido en el que sólo Sergio Llull estuvo a la altura de las circunstancias, ayudado por Jaycee Carroll en la segunda parte y cuando ya era tarde para evitar la debacle del equipo.

El Real Madrid llegó tarde al partido. Es, prácticamente, la mejor explicación posible al horrible comienzo del equipo, al que sólo Sergio Llull llegó puntual.

El base menorquín anotó 11 de los 13 puntos de los madridistas en el primer cuarto, que finalizó con 21-13 para los locales del Fenerbahçe.

No tardó el equipo otomano en adelantarse en el marcador. El Madrid estaba desbordado en defensa y sin puntería en el ataque, con lo que las desventajas fueron la consecuencia lógica, 9-2 (minuto 3.20) y 14-7 (minuto 5), hasta el 21-13 referido.

El segundo cuarto aún comenzó peor, con el Real Madrid seco en ataque durante los cuatro primeros minutos. Trey Thompkins y desde la línea de personal fue el que rompió con el maleficio, tras un 5-0 inicial que presagió el desastre. Fue en el minuto 15 cuando por fin llegó el conjunto blanco al partido. Un triple de Randolph abrió, otro de Llull y otro más de Thompkins estrecharon el marcador hasta un 26-24 (16').

Con fallos, con aciertos, con otras opciones, además de Llull, el Madrid comenzó a jugar y a competir, pese al contratiempo que sufrió Randolph en el minuto 18 (35-27) con un fuerte golpe costal en una caída.

Hasta el descanso, el equipo español niveló el marcador (23-21) en los segundos diez minutos, pero se fue a vestuarios con diez puntos de lastre, 44-34.

Bogdan Bogdanovic y Jan Vesely, con diez puntos cada uno, fueron indefendibles por momentos y Nikola Kalinic también hizo su trabajo a la perfección. Con Randolph de nuevo en pista, el Real Madrid intentó retomar sus planes iniciales y reforzar una defensa que se pensó dura y efectiva y que prácticamente no existió en los primeros veinte minutos.

Pero tras una mejora inicial, el juego madridista volvió a adolecer de una falta de puntos casi total. Un triple inicial pareció ser el inicio de algo, pero un nuevo parcial en contra de 8-0 hasta el minuto 25 (52-37), volvió a poner contra las cuerdas a un Real Madrid irreconocible en ataque, sin puntos y sin opciones claras.

Dos triples consecutivos de Jaycee Carroll obraron a modo de recuperación para el equipo, 52-43, aunque el Madrid siguió en la UCI, con un mal pronóstico vital, tras acabar el tercer cuarto con 63-50. El inicio de los últimos diez minutos no fue demasiado positivo para un Madrid que pareció estar al borde de arrojar la toalla, pero que en cambio tiró de orgullo para no salirse del partido, 68-60 (34').

Ya con la heroica como una solución posible, los hombres de Pablo Laso intentaron agotar sus pocas opciones, mientras que Zeljko Obradovic, entrenador del Fenerbahçe, tiró de experiencia para, con continuos cambios, ir enfriando el partido y cercenar de raíz las muy pocas posibilidades del rival.

Ekpe Udoh, Bogdan Bogdanovic y Bobby Dixon acabaron de enterrar a un Real Madrid que falló en casi todo en el día más importante de la temporada y en el infierno turco, que no fue tan fiero como se presumió porque ni siquiera fue necesario.

A tres minutos para el final, el 77-64 fue ya el lacre definitivo que sellaba una derrota anunciada desde el inicio y que se materializó por 84-75. El domingo le queda al equipo de Pablo Laso la penitencia del tercer puesto ante el CSKA Moscú. La Décima tendrá que esperar.

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