Crítica de Cine

El 'gore' va al Oeste

Fotograma de la cinta. Fotograma de la cinta.

Fotograma de la cinta. / d.s.

Atrapada en una inerte nostalgia del género, Parada en el infierno busca reverdecer la memoria del western hispano con una desequilibrada dosis de exceso violento y gore que tal vez busque suplir las evidentes carencias de producción y también algo que no depende ya de la escasez de medios, a saber, una historia profundamente simple estancada en su condición de tensa espera de la nada.

La sierra madrileña que viera los rodajes de algunos grandes clásicos de Hollywood vuelve a servir de escenario natural a cielo abierto para un particular sitio en el que la banda de forajidos sin piedad que lidera El Coronel pueda desencadenar una nueva oleada de terror a golpe de sadismo sin control.

Convertidos en meras carcasas en vestuario de época, los personajes de Parada en el infierno apenas trascienden de su posición en el plano, de sus arquetipos vaciados y de su servicio a una escalada de violencia gratuita que Matellano subraya con sobreabundancia de música, efectos de sonido, cámaras lentas bastante feas y estallidos truculentos tan fuera de lugar como amplificados a distancia corta.

El conjunto se resiente de su nula dramaturgia y de una (auto)complacencia hacia un género que siempre ha sabido ofrecer más y más variadas lecturas que la de la mera encarnación del mal en una tierra sin ley.

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