La lluvia deja paso a la ilusión

  • Sus Majestades de Oriente, junto a su Corte de Horno, realizan su recorrido por la ciudad ante miles de niños que disfrutaron de una inolvidable jornada sin la aparición de precipitaciones

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Hubo lluvia, pero de caramelos. Alrededor de diez toneladas de esta golosina fueron repartidas por los Reyes Magos, el Cartero Real, la Estrella de Oriente y el resto de carrozas que conformaron la Cabalgata.

El desfile se inició con puntualidad desde la Caseta Municipal con las miradas puestas en el cielo. No obstante, el tiempo se portó lo suficiente para dejar paso a la ilusión y las expectativas de miles de niños que cubrieron la totalidad del trayecto.

Así, sobre las cuatro y media de la tarde hizo aparición un grupo de chavales ataviados de romanos que custodiaba y abría el camino a la comitiva ante el griterío de los más pequeños. Seguidamente, apareció la primera de las carrozas con motivos marinos. Los más esperados fueron, sin duda, los tres Reyes Magos que desfilaron en sus tronos instalados encima de sus camellos. El primero en salir fue Melchor (encarnado por Miguel Ordóñez), seguido de Gaspar (Antonio Piñero) y Baltasar (Félix Alba). También fueron muy ovacionadas las carrozas en las que iban la Estrella de Oriente (Alejandra Rodríguez) y El Cartero Real (Abraham Ruiz). Cómo no, también se lucieron los distintos carruajes decorados con los personajes de la Cenicienta; de la serie infantil Sportacus; con referencia a la película de animación Wall-e; Goofy;  paisaje con bolas de nieve, etc. Todas ellos iban precedidos por sus respectivas cortes de niños disfrazados de hebreos, pajes; con motivos navideños...acompañados, además, de bandas de música que facilitaron un excelente ambiente.

Tras la salida desde la Caseta Municipal, en la calle Goya, la Cabalgata de la Ilusión recorrió las calles Antonio Pizano, Calderón de la Barca, Ortega y Gasset, Sor Angela de la Cruz, Hoyo Membrillo, San Cayetano, Ancha, Plaza Andalucía, el Puente Nuestra Señora de los Remedios, la Alameda del Río, La Plaza, Mendaro, la Plaza Montes Paquiro, Jesús Nazareno, Hormaza, Bailén, la Plaza Santo Cristo, Botica, San José y Larga, para terminar en La Plaza Mayor.

La incertidumbre ante el temor de la presencia de lluvia hizo que la Cabalgata realizara su recorrido con más rapidez de lo habitual. La intención era la de llegar cuanto antes a La Plaza Mayor para llevar a cabo el reparto de regalos entre los niños. De hecho, sobre las siete y media de la tarde, la Cabalgata se hallaba en las inmediaciones de la citada Plaza.

Los nubarrones amenazaron durante gran parte del recorrido y aunque era motivo de preocupación para los padres y la organización, los niños y niñas fueron a lo suyo y disfrutaron de lo lindo durante esta especial jornada. Los paraguas valieron una vez más para recoger el aluvión de caramelos que se lanzaban desde las carrozas ante el clamor del público.

Destacó  la presencia de muchas familias que aguardaron en las calles del centro para recibir al cortejo. En esta zona se apreció un constante flujo de personas que se agolparon a los lados de la calle para no perderse detalle de los exornos y personajes que integraban la comitiva. Además, también se observaba la presencia de gente con bolsas de regalo tras realizar las compras de ultimísima hora en los comercios del casco urbano. 

Los tractores se abrían paso con dificultad entre la multitud que en ningún momento dejó de gritar, jalear y pedir caramelos a los Embajadores de la Ilusión, así como a toda su corte.

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