La esencia de la fiesta inunda las calles del centro

  • La hora de celebración del carrusel de carruajes minimiza la presencia de público

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El centro del casco urbano se integró ayer en la Feria de San Antonio 2008 con una iniciativa novedosa que trasladó la esencia de la fiesta a sus principales vías.

Las calles La Vega, La Plaza, Plaza de España, Alameda del Río, Retortillo, etcétera asistieron, desde las cinco y media de la tarde y por espacio de algo más de una hora, al paso de un colorido carrusel de carruajes de caballos y mujeres de mantilla que desembocó en el recinto ferial para, con posterioridad, llegar hasta la nueva plaza de toros de Chiclana, en la que se produjo la reaparición del diestro chiclanero Emilio Oliva.

Una novedosa y colorida iniciativa que, aunque acertada por lo que supone integrar con gran cuidado y plasticidad parte de la fiesta en el casco urbano, estuvo huérfana de algo esencial: el público. Y es que la hora de inicio y el fuerte calor que 'castigaba' las calles del centro hicieron que no fuesen muchas las personas que se animaran a acompañar por las distintas vías a este carrusel presidido por la Chiclanera y su corte y conformado por un total de catorce carruajes de gran belleza.

No obstante, una vez en las inmediaciones del recinto ferial, fueron muchos los curiosos que se acercaron para dar calor a un carrusel que, de continuar en futuras ediciones, deberá buscar la complicidad de los habitantes del centro.

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