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Sancti Petri entierra su historia
Sancti Petri entierra su historia
Costas inicia el derribo de las edificaciones ruinosas tras el desalojo pacífico de las familias que ocupaban las casas afectadas · Primero se realizarán todas las demoliciones y luego se retirarán los escombros
D. Martínez / CHICLANA | Actualizado 15.07.2008 - 09:27
1. La Policía Local conversa con los ocupantes mientras esperan la llegada del camión. 2. Un técnico de Costas observa las labores de derribo. 3. La casa donde residía el cartero fue la primera que se derribó ayer. 4. Estado que presenta actualmente Sancti Petri. 5. Rita llora junto a Antonio, mientras la máquina derriba la que ha sido su vivienda durante la última década. 6. Visión inédita del derribo desde la cabina de una grúa, a la que tuvo acceso este Diario. 7. Rita muestra a este Diario algunas de las mejoras efectuadas en el interior de la vivienda, como la colocación de una puerta en la entrada. Fotos: Sonia Ramos
Y es que los signos y símbolos aún visibles de la historia del poblado almadrabero comenzaron a venirse abajo a primera hora de la mañana de ayer. En ese instante, varias patrullas de la Policía Local comenzaban a desalojar a las familias que ocupaban las casas que se iban a ver afectadas por las demoliciones durante esta jornada inicial, que tendrá continuidad durante los próximos tres meses en base a un presupuesto de 300.000 euros.
El desalojo se realizó de forma totalmente pacífica. Tanto es así que el Ayuntamiento aportó, a través de la Delegación de Obras, un camión para que una de las familias pudiera trasladar sus pertenencias y mobiliario hasta la vivienda de un familiar.
Hasta ese momento, todo transcurría con normalidad. La maquinaria, mientras tanto, actuaba en otro punto del poblado, donde las edificaciones estaban ya, de antemano, prácticamente reducidas a escombros.
El objetivo de esta jornada inicial, no obstante, se centraba, según explicaron los técnicos de Costas, en dos edificios casi colindantes, uno de los cuales estaba pendiente, precisamente, del desalojo de la citada familia para poder iniciar los trabajos.
Curiosamente, el interior de este edificio estaba ocupado por Rita, la bisnieta del cartero de Sancti Petri, que durante años había residido en este inmueble, ahora en estado ruinoso.
Rita y Antonio vivían en esta casa desde hace casi diez años, "el tiempo que llevamos pidiendo una vivienda en Emsisa, sin que nos hayan hecho caso hasta ahora", recuerda la pareja, al tiempo que criticaba la decisión municipal de derribar estas edificaciones y el hecho de que se fuera a "rehabilitar la iglesia para que luego se utilice una vez al año".
Allí convivían con sus tres hijos, el más pequeño de tan sólo 22 meses. Los otros dos cuentan con 7 y 5 años edad.
Antonio recuerda que "hemos echado aquí un montón de horas de trabajo para poner en condiciones la casa. Hemos puesto ventanas y puertas y hasta se cerraba con llave la de entrada".
Rita, por su parte, lamentaba que "mis niños se han criado aquí y ya no podrán jugar más delante de la casa".
A pesar del estado en el que se encontraba la edificación, esta familia contaba con luz, "gracias a un motor que tenemos aquí atrás" y con agua potable, que tomaban directamente de un grifo situado en las cercanías.
Ahora, su vida cambiará radicalmente. De momento, durante los próximos días su lugar de alojamiento será el hostal Villa. El futuro, sin embargo, no lo tienen claro aún, ya que será Servicios Sociales el que tenga que valorar la situación de esta familia para luego tomar una determinación concreta.
Pero antes de que se produjera el traslado Rita y Antonio contemplaron cómo a las 12:15 de la mañana del 14 de julio su vivienda comenzaba a ser derribada por una inmensa pala mecánica de la empresa Tragsa. Durante las labores de demolición, la máquina se vio obligada a parar unos minutos, ya que Sisi, una pequeña perra embarazada que compartía vida con la familia, se había apostado justo bajo la casa. Poco antes, el animal había recibido las caricias de Rita, que lloraba desconsolada mientras caía su vivienda. Sin embargo, en un momento determinado salió corriendo hacia las inmediaciones de la casa y se sentó delante del último de los muros que aún quedaban en pie, como si de una protesta se tratara. La máquina se detuvo y Antonio acudió a retirarla. Un minuto después, los restos del muro caían en el lugar que la perra había ocupado. Era justo la una de la tarde. La que fue vivienda del cartero de Sancti Petri había pasado a la historia.
Bajo los escombros de esta edificación, a la que tuvo acceso este Diario minutos antes del derribo, quedaron "una cocina nueva que teníamos previsto montar", según explicaban Antonio y Rita, y un montón de enseres, entre ellos algunos juguetes de los pequeños.
La pareja nos había mostrado todas las reformas que había realizado, asegurando que "en los próximos días íbamos a pintar la casa para que estuviera bien".
Su situación es similar a la que van a vivir en los próximos días decenas de personas que ocupan edificaciones en Sancti Petri. Rita y Antonio estiman en "unas 20 personas las que residen aquí de forma habitual", mientras que otras fuentes elevan la cifra hasta "las 70 ó 80 personas", como se señala desde colectivos náuticos y pesqueros.
También ayer se llevó a cabo el derribo de otra edificación, concretamente la antigua casa del alcalde. En este caso, en cambio, la situación era muy distinta. Primero porque de la casa apenas quedaban un par de muros en pie y, segundo, porque en ella no residía absolutamente nadie. El único obstáculo fue un cable del tendido eléctrico que pasaba por la finca y que fue retirado por el personal del servicio de mantenimiento de alumbrado del Ayuntamiento de Chiclana.



Al fin se elimina uno de los puntos de venta de drogas de chiclana.
Sancti Petri siempre le ha importado a los gobiernos, pero para poder sacar tajada y enriquecerse. Ya el Novo se está quedando sin terreno para poder construir más hoteles, así que hay que buscar por donde sea. En el novo le metieron a arder a un pinar para poder construir, en Sancti Petri, han esperado que las casas no se mantengan en pie, para decir que esta en ruinas y hay que derribarlo. La estrategia estaba clara desde hace bastante tiempo.
Preciosa noticia, digna de un chico de prácticas que empieza, aunque echo en falta opiniones sobre el futuro plan de usos de empresarios, hosteleros y los chiclaneros de toda la vida, los que de verdad pueden aportar enjundia a este reportaje de pañuelo fácil que poco aporta de novedad informativa. DM cada día tienes más cerca ese Pulitzer.