El comercio de la Plaza Mayor incrementa su indignación

  • El prórroga de los plazos de ejecución y la falta de ayuda municipal acaba con la paciencia de quienes, después de un año, están al límite de sus posibilidades

La indignación de los comerciantes afectados por las obras de la Plaza Mayor continúa creciendo algo más de un año después de que diera comienzo el desarrollo de la actuación. Los retrasos en los plazos de ejecución de las tareas que, sobre todo, afectan a las calles en las que se distribuyen los establecimientos y la falta de ayudas del gobierno municipal para hacer frente a una situación que, aseguran, los mantiene al "límite" de sus posibilidades de supervivencia son, grosso modo, las grandes críticas de un colectivo que capea, con un lastre añadido, la situación de crisis a la que no es ajena el sector.

"Es indignante que después del tiempo que ha transcurrido, de las veces que, por activa y por pasiva, le hemos trasladado nuestra situación y preocupación al gobierno municipal y, a su vez, de la necesidad objetiva que tenemos de contar con algún tipo de ayuda para sobrevivir, todo siga igual o peor", comentó uno de los representantes del colectivo comercial de la zona.

"Hace unas semanas se nos trasladó desde la Delegación municipal de Vías y Obras que a estas alturas ya iba a estar solucionada la situación de las calles y que, por fin y después de más de un año de obras, íbamos a recuperar cierta normalidad, pero desgraciadamente esto sólo ha sido un plazo más de los muchos no cumplidos y la situación sigue siendo la misma y con el agravante de que nos encontramos a un paso de la entrada del verano".

"Nuestra preocupación", añadió, "es aún mayor cuando hemos podido detectar que el ritmo de la actuación es más bajo, con una presencia menor de trabajadores, algo que, si cabe, nos atemoriza aún más".

Por esta dilatación de la obra y por las pérdidas que, "sin lugar a dudas, llevamos padeciendo desde hace ya más de un año, consideramos más que justificado que el Ayuntamiento, a través de alguna bajada de impuestos o de cualquier otra fórmula que sea factible, nos apoye". "Es obvio que este tipo de actuaciones se tienen que desarrollar y causar algunos contratiempos a los vecinos y comerciantes, pero lo es también que al comercio no se le puede decir que se aguante y que subsista como buenamente pueda. Consideramos que estas pérdidas se deben prever y que, si como ha sido el caso, alguien no lo hizo, lo que no vale es echarse las culpas los unos a los otros y dejarnos abandonados, condenados a sobrevivir hasta que los ahorros aguanten. Es injusto y, en consecuencia, solicitamos el ejercicio de responsabilidad y de solidaridad que se le presume a quienes tienen la obligación de mirar por el empleo del conjunto de sus ciudadanos".

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