La bulería, principal protagonista del Festival Flamenco

  • Farruco y Marina Heredia no decepcionan en la última jornada del ciclo en La Longuera

La segunda jornada del Festival Flamenco de Chiclana, celebrada la noche del pasado viernes, se presentaba esperanzadora, pues al fin no soplaba el levante en un espectáculo celebrado en la Plaza de Toros Municipal, aunque durante un buen rato se tuvo que aguantar la tormenta de ruido que el dirt track de motocross estaba desatando justo al lado del recinto. A las once de la noche, el jerezano Pepe Marín, que volvía a ejercer de conductor de la gala, rogó al público que fueran tomando asiento para dar comienzo a un acto al que asistieron sobre las 500 personas.

El primer cantaor de la noche era Alfonso González, El Mane, al que le acompañaba la guitarra de José Parra. Su actuación, por momentos original, arrancó por alegrías para terminar con una versión por bulerías del clásico que hiciera famoso Rocío Jurado, Se nos rompió el amor.

A continuación le tocaba el turno a Marina Heredia. La granadina destaca por el compendio de sencillez y talento que hace impresionante la experiencia de verla en el escenario. Si a esto se le suma el toque de Luis Mariano, con un estilo muy en sintonía con su cante, se comprende la expectación que había creado. Uno de los momentos más destacados de su actuación fue cuando interpretó unas bulerías en homenaje a Lole y Manuel, Nuevo día, precisamente este último había sido uno de los protagonistas de la primera jornada del festival, y finalizó su actuación cantando por tangos.

La noche continuaba sin descanso para dar paso a Fernando Terremoto, que llevaba a Alfredo Lagos a la guitarra. El jerezano levantó una de las mayores ovaciones de la noche cuando se arrancó por bulerías, obligándolo a volver reiteradas veces al escenario. Precisamente este palo se erigiría como el auténtico protagonista de la noche, siendo el único capaz de hacer entrar en calor a un público que sufría el tremendo frío que se empezaba a levantar. Algo similar ocurrió con Antonio Reyes y el guitarra Manuel Herrera. Según los especialistas, el chiclanero es "uno de los más valiosos jóvenes de los compases tradicionales", y esto lo demostró tanto en las bulerías, como por fandangos y en la zambra de Caracol que interpretó con el baile de Patricia Valdés.

Tras un breve descanso, el turno era para Farruco, que se batía en un duelo en la distancia con su hermano mayor, Farruquito, que actuaba en Jerez la misma noche. El sevillano era el artista que más expectación había levantado entre el público. De su actuación destacó la capacidad de improvisación y la fuerza característica de una de las más grandes castas de bailaores. Él fue el encargado de echar el cerrojo al Festival pasadas las tres de la madrugada.

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