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Nuevo fracaso de las carpas para la movida en el recinto ferial

  • El proyecto de concentrar actividades para la juventud en el parque periurbano vuelve a suspenderse sin éxito

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Definitivamente, y a pesar de ser el único lugar en el que está permitido realizar botellón en espacios públicos de la ciudad tras la entrada en vigor de la ley que regula esta actividad, el Parque Periurbano de Las Albinas del Torno parece estar condenado al fracaso en lo que a zona para acoger la movida juvenil se refiere.

Eso al menos parece desprenderse de los reiterados fracasos en los intentos por concentrar en este espacio las actividades nocturnas en torno al ocio juvenil, como ya sucediera con el primer proyecto de instalar una carpa en el recinto hace unos años y con el que ahora ha vuelto a ponerse en marcha, con el mismo resultado. Así, la recientemente habilitada carpa para la juventud que se había puesto en marcha a finales del pasado mes de noviembre tan sólo ha estado abierta hasta mediados de diciembre, debido a las pérdidas que estaba generando, por la escasa afluencia de público, para la asociación que en esta ocasión se había encargado de gestionarla.

De esta forma, parece confirmarse que, aunque a priori podía parecer un buen lugar para acoger las actividades de los jóvenes durante las noches de los fines de semana por su ubicación, separada de cualquier núcleo residencial, y por su amplio espacio disponible, el parque periurbano parece no ser un lugar idóneo, a juzgar por la respuesta del público. De un lado, el escaso equipamiento existente en la zona, y de otro, los problemas que este espacio presenta ante las inclemencias del tiempo, sobre todo en invierno, parecen ser algunos de los motivos por los que dicho lugar no reúne los atractivos necesarios para la juventud.

Lo cierto es que, aunque en teoría éste es el único lugar de la localidad donde se puede hacer botellón desde diciembre de 2006, cuando entró en vigor la ley, parece que los jóvenes han optado por pasar de las macro concentraciones en torno a esta práctica de ocio a las pequeñas reuniones dispersas por diversas zonas de la ciudad y la costa, algo que, al menos, parece causar menos molestias a vecinos y residentes que hace unos años, aunque no por ello deje de estar prohibido.

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