Reconocimiento

Chiclana honra la hazaña de Pedro Manuel Salado

  • Una placa recuerda al misionero chiclanero seis años después de que salvara de morir ahogados a siete niños en una playa de Ecuador

El acto del descubrimiento del rótulo, frente al Bar Benítez, congregó a numerosas personas. El acto del descubrimiento del rótulo, frente al Bar Benítez, congregó a numerosas personas.

El acto del descubrimiento del rótulo, frente al Bar Benítez, congregó a numerosas personas. / Sonia Ramos

Seis años después, se le ha vuelto a rendir tributo al misionero chiclanero Pedro Manuel Salado, quien entregó su vida de forma heroica tras salvar a siete niños de morir ahogados en una playa de Ecuador. En esta ocasión, se descubrió una placa conmemorativa en la calle Francisco Ignacio, lugar donde nació hace 50 años, en un acto en el que estuvieron presentes familiares, amigos , miembros del Hogar de Nazaret, comunidad religiosa a la que pertenecía, representantes de la Corporación municipal, con el alcalde José María Román al frente, y de colectivos ciudadanos.

Durante el acto, el alcalde ha agradecido la presencia de todas las personas que han concurrido a este evento, "porque es síntoma del cariño que se le tiene a Pedro Manuel y a lo que supone el Hogar de Nazaret en Chiclana". También ha incidido en el hecho de que Pedro Manuel viviese para los demás, "que es la esencia y el resumen de su vida", reseñando que este tipo de actos sirven para honrar a las personas, personas que son la mejor forma de definir a un municipio".

Además, la directora general en funciones del Hogar de Nazaret, la hermana Consuelo Chanani, ha agradecido el afecto con el que en Chiclana se trata el hermano Pedro Manuel. "A veces pensamos que la fama de un pueblo está en su cultura, su arquitectura, sus paisajes o su gastronomía, pero esa fama debe de estar en su gente. Gente sencilla como Pedro Manuel, que supo dar la vida por los niños y eso lo hace grande y hace que la fama de Chiclana sea aún mayor por la figura de Pedro Manuel", ha destacado la hermana.

Pilar de Alba, madre de Pedro Manuel, ha recordado la infancia de su hijo, asegurando que "no había otro como él".

Pedro Manuel Salado nace el 1 de enero de 1968, siendo el tercero de sexto hermanos. Llega al Hogar de Nazaret como joven voluntario en el verano de 1987, atrayendo a los niños con su guitarra y con su humildad. En este mismo año comienza el noviciado en el Hogar de Nazaret de Córdoba, emite los primeros votos el 15 de agosto de 1990 y permanece en Córdoba dirigiendo uno de los cinco hogares que por entonces había en dicha ciudad.

En 1999 es destinado a Ecuador, al hogar que hay en la ciudad de Quinindé y en el año 2002 asume la dirección de la escuela Santa María de Nazaret. Fueron años duros, pues a él le toca la labor de fortalecer y proyectar una escuela con más de 550 alumnos, muchos de ellos procedentes de familias muy humildes. En este tiempo, el hermano Pedro no solo logra mantener la escuela, sino que realizó la ampliación hasta Bachiller.

Sin embargo, él huía de cargos y, por ello, en el año 2008 pidió el relevo en la dirección, petición que le fue concedida sin dejar por ello la docencia. No escatimaba en tiempo y esfuerzo para dedicarse a los niños, estudios, juegos, excursiones, teatros familiares, catequesis…

El 5 de febrero de 2012, domingo, la comunidad misionera se había ido con los niños que tienen acogidos a una playa cercana a la misión. Estando jugando en el agua cerca de la orilla un remolino se llevó a siete hacia dentro. El hermano Pedro, a pesar del respeto que le tenía al mar, no dudó en lanzarse al agua y los fue sacando uno por uno. Tras sacar a los dos últimos (Selena y Alberto), fallecía en la orilla exhausto.

Pedro Manuel Salado recibió la Medalla de Oro de la ciudad a titulo póstumo, entregada a su madre Pilar de Alba en diciembre de 2012. Asimismo, el 5 de Febrero de 2017 se descubrió una estatua en su honor en la Plaza Jesús Nazareno, con motivo de la conmemoración del quinto aniversario de su fallecimiento.

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