Borrachera de carcajadas en Las Bodegas con El Parri

  • El cupletero triunfa con su pregón en una plaza completamente llena · Manuel Meléndez recibe la primera insignia de oro

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Si hubiera muchos 'Parris', quizás veríamos la vida de otra forma, pero especialmente con humor, como el que derrochó anoche, a raudales, Antonio Aragón Panés El Parri en una abarrotada plaza de Las Bodegas. Fue un pregón de esos que sólo él sería capaz de hacer y el público lo agradeció con sonoras carcajadas ante sus constantes e inesperadas ocurrencias. Combinó humor con ternura, humor con crítica, humor con recuerdos y humor con emoción. Y en todas las combinaciones salió airoso.

Para contar lo que anoche nos contó El Parri sería necesario reproducir de principio a fin sus palabras y aún así no lograríamos revivir lo sucedido en la plaza de Las Bodegas, un escenario que se quedó pequeño por cuanto sólo fue utilizado su lado más estrecho.

El Parri, que estuvo acompañado en algunos momentos de la chirigota 'Los que pierden el juicio', comenzó recordando, con su tipo, el de una bailarina, aquel cuarteto con el que logró el tercer premio en el concurso del Gran Teatro Falla en 1985, 'Puesta en coma', del que incluso ofreció un fragmento del popurrí a través de un video proyectado en una pantalla gigante. Con él nos recordó aquello de "Mueve la cintura, mueve las caderas, no te muevas más porque ya tengo la lengua fuera".

Más reposado luego, El Parri tuvo recuerdos para los que siempre han estado junto a él y, por supuesto, para su mujer. Eso en lo serio y en lo emotivo, porque en lo humorístico dio un auténtico repaso, con suma finura, a Román y a la situación de Chiclana, en este último aspecto a través de su segundo personaje, el de un guiri al que han engañado en la compra de su vivienda, que no tiene ni luz ni agua, ni alcantarillado.

Ernesto Marín, que acudió al pregón con varios ediles, y Manuel Guerrero tampoco se salvaron de sus ocurrencias. Al primero lo confundió con "un muñequito chiquito y gracioso", mientras que el delegado de Fiestas cobró por estar cambiándolo todo desde que llegó al poder. Pero como dice El Parri, "no te vayas a enfandar, pisha, que estamos en Carnaval".

La recta final la encaró con un tercer vestuario, el de Flamenco, que le hizo volverse nostálgico, lo que aprovechó también para ensalzar las cosas buenas de su tierra, Chiclana, y a los grandes chiclaneros que ha dado la historia.

Así terminaba El Parri su pregón, no sin antes reconocer su emoción "por ver a estas horas aún llena la plaza", agreciendo a los chiclaneros su cariño porque entiende que "ha sido el pueblo el que me ha nombrado pregonero".

Del mismo modo, la emoción estuvo presente con la entrega de la primera insingia de oro del Carnaval a Manuel Meléndez, quien también estuvo a la altura de las circunstancias con un brevísimo pero emotivo discurso, en el que incluso fue capaz de definirse a sí mismo, tal y como todos lo conocen, como "un hombre sencillo, humilde y feliz".

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