La última función dicta sentencia

  • Fali Pastrana, Vera Luque, los Majaras y el Selu triunfan en la 'noche de cuchillos largos' y consiguen una plaza en la gran final del viernes

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Noche de cuchillos largos, de alegrías y decepciones. Pero antes, una última función de semifinales apasionante con diez agrupaciones en la pelea por las plazas de la final. Como si de una cuenta atrás se tratase, una a una fueron desfilando por las tablas del Falla para convencer al público y al jurado.

Diez. Abrió la función el coro de Francis Sevilla Pecci y Tino Tovar, con tangos de altura en letra y música a la hipocresía de una sociedad que sólo se preocupa de los desfavorecidos en caso de catástrofe -caso de Haití- cuando necesitados ya estaban de antes y a un juicio al Carnaval. Sólo el pueblo puede dictar si es culpable o inocente.

Nueve. La pasma de Aragón y Morera volvió a sorprender con dos pasodobles de arte al rodaje de la película de Tom Cruise y a las líneas turísticas que recorren las calles de Cádiz y un cuplé sencillamente genial en el que asisten un parto en pleno campo. Para tirarse al suelo.

Ocho. Los guerreros de Quiñones llegaron con la intención de empujar la caja de Pandora hasta la final, aunque finalmente no lograron este objetivo. El autor aprovechó la oportunidad de la semifinal para defenderse por su fama de cantar sólo a las tragedias y atacó a los que se llevan premios “cantando muertes”. El caso de la final del pasado año, con el pasodoble de Antonio Martín -a la postre, primer premio por delante de 'La pensadora gaditana'- a la desaparición de Marta del Castillo viene a la mente casi sin querer... y el que la coja, pa él.

Siete. El cuarteto de Algeciras se jugaba la tercera plaza de la final -junto a los intocables Gago y Morera- y no cumplió con las expectativas. Parodia floja, con pocos golpes, al igual que los cuplés. Sólo su tema libre, con buena música, bien interpretado y muy trabajado despertó el interés del teatro. Finalmente sólo habrá dos cuartetos en la última cita del próximo viernes.

Seis. Antes del descanso, nueva dosis de falserío y cachondeo de la mano de la chirigota del Love y el Cabra. Muy buenos pasodobles y un primer cuplé antológico para demostrar que no hacen falta artificios para firmar una buena chirigota. Ellos son el mejor ejemplo. No entraron en la final, ni falta que les hace. Se divierten, derrochan simpatía y con eso tienen más que suficiente. Y encima de vez en cuando ganan premios. Son muy grandes.

Cinco. El coro de Fali Pastrana, gran favorito tras los dos primeros pases, mantuvo su condición y se hizo con una plaza en la final gracias a sus buenos tangos y su espectacular popurrí en música e interpretación. Claros aspirantes al primer premio. El teatro les reconoció como tales.

Cuatro. A continuación, la chirigota de Vera Luque se confirmó como la gran favorita del público y lo cierto es que los jueces dieron motivos para ello. Gran nivel en pasodobles, a la Ley del Menor y al pregonero -homenaje mejor escrito imposible- , y en cuplés, para las niñas de Zapatero y el superviviente de Cuatro, con un remate inimaginable. El teatro les coronó como finalistas -como poco- y el jurado no pudo más que dictar sentencia a favor de los chirigoteros.

Tres. También contaron con un teatro entregado los Majaras de El Puerto, de nuevo con su espectacular popurrí como mejor arma. Pasodobles a la mendicidad y a la Andalucía que soñó Blas Infante, suficientes para colarse en la gran final. Tal y como sucediera con la chirigota de Vera Luque, el teatro les llevó en volandas hacia la final.

Dos. Nuevo plato fuerte en la recta final de la función Los que no se enteran del Selu. El pregonero hizo que el Falla casi se cayera con el segundo pasodoble, todo ingenio, mezclando el fin del mundo previsto por los mayas (o Los Amaya, como dijeron) con el Bicentario. Muchas cosas que celebrar en Cádiz en un mismo año, cualquiera encuentra sitio para aparcar. El pregonero no podía faltar en la final y se lo ganaron con sus coplas sobre las tablas.

...y uno. La comparsa de los Carapapa cerró la última función de semifinales de nuevo con buenas letras, aunque el ambiente del teatro, más pendiente ya del fallo del jurado que de otra cosa, no les benefició. Letras para los políticos corruptos y para la chirigota 'Las molondritas', pioneras dando un sitio a la mujer en el Carnaval gaditano. Con ellos finalizó la cuenta atrás de una noche que fue de cuchillos largos y, como no podía ser de otra manera, de grandes cajonazos.

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