La tregua duró un día

  • Varias agrupaciones regresan a cantar a la calle aprovechando la festividad del Día de Andalucía y la buena meteorología

Los lugares comunes del Carnaval gaditano volvieron ayer a verse ocupados por los sones de chirigotas ilegales, de guitarras afinadas, de cajas y bombos. No se acaba. Estamos en Cuaresma pero aún hay ganas de juerga. Otros años la excusa era la pertinaz lluvia caída durante la semana donde reina don Carnal; esta vez sin embargo la coartada la ha proporcionado el Día de Andalucía, un 28 de febrero que nació luminoso y descarado, como la fiesta de Cádiz, la capital mundial del ingenio.

Puede que incluso la magnífica meteorología restara algo de afluencia a las convocatorias, muchas de ellas realizadas a través de las redes sociales, que este año han servido a muchas agrupaciones para ir anunciando los enclaves donde pensaban interpretar sus composiciones. En la plaza del Cañón pudo oírse al coro callejero de Kiko Zamora 'Seguimos navegando', y por allí también se pudo ver a '2012'.

Además, uno de los grupos más activos fue el de 'Los marcianetes de Macías Retes', que por la mañana estuvieron por la zona del centro y por la tarde, pasadas las siete, aún se dejaban oír en el bar La Isleta, en la calle Pericón de Cádiz. Por allí también apareció el romancero del popular Ketama, que este año se llama 'La verdadera historia del hombre del saco'. El próximo domingo tendrá lugar el Carnaval chiquito, para los más jartibles, aunque los más jartibles no descansan ni los días de fiesta.

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