por la banda

En un rincón del alma

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DOS de la tarde. Quedo con unas amigas y amigos y, cual peregrinación, me dirijo hacia la Plaza San Juan de Dios recogiendo previamente a cada uno de ellos. Azulejos gastados por el tiempo, fotos, pasadas algunas ya ,descoloridas, historias por doquier, caras amigas y ojos que recuperan el brillo de antaño al recordar los momentos vividos. Cada historia es igual pero distinta. Se oyen de fondo las coplillas: tararatachín, tararatachín. En el televisor se pueden ver una y otra vez los montajes realizados con cariño y esmero por una incansable voz privilegiada de ayer, hoy y siempre: Rafael Villa. El olor a vino, café y amistad que se respira allí, te recuerda que has llegado a un entrañable lugar en el quelas viejas y no tan viejas glorias se reencuentran.

Entramos y saludamos a Pepe Gómez y a Quique. Pepe es el capitán de un barco que resiste a la globalización y a la invasión de las franquicias de ultramar. Una vez dentro, nos situamos en "El Rincón del Veneno" y, al calor de una buena copa de vino de la tierra y unos buenos encurtidos, analizamos el concurso del Carnaval de este año y el de los 60 años anteriores por lo menos haciendo honor al nombre del rincón. Otra de las señas de identidad de este lugar es que, como si de una república independiente se tratase, tiene su propio himno y además honran a dos grandes líderes: Camarón y el Gran Mágico González; inmortalizados año tras año en sus correspondientes almanaques. Pepe, por cierto, a ver cuando cambiamos la fotito de los calendarios…

Entre los parroquianos del lugar encontramos a Pellejo, Pepe Rivas, Pepito el Caja (el director), Felipe el Taxista, Juan Catalino, Lupo, Carlos Ordóñez, Germán García, Vicente Lázaro Lali, Miguelito Clares, Manuel Castellón Manolete, Pepe Scapachini, Quique Mayones, Blanca Puentes, Los hermanos Labajo, Nono, Cuca, Raúl el gallego, Juan el máquina y muchísimos más que, no por no nombrarlos, son menos importantes. Ésta es la tripulación de ese buque insignia no sólo del Carnaval llamado Los Pabellones que emerge sin pretenderlo como la antesala de ese Museo del Carnaval que no llega.

En el museo improvisado del Bar Los Pabellones, el tiempo parece detenerse. Sus paredes son testigos de grandes momentos para el Carnaval como la actuación por primera vez de una murga uruguaya, 'Agárrate Catalina', que compartieron cartel con la Antología de Antonio Martín; momento Irrepetible. Allí se produjo el reencuentro del viejo grupo de 'Entre Rejas' con todos sus componentes. Así como grandes veladas los domingos de Carnaval en las quetodas las agrupaciones punteras hacen cola para poder cantar de forma totalmente desinteresada. Se realizan también sentidos homenajes. Este año pasado, se dedicó a dos veteranos de la fiesta: los comparsistas José Rodríguez Hurtado 'Chatín' y José Martínez Prats.

El próximo día volveremos a Los Pabellones a echar un ratito charlando, cantando, riendo, aprendiendo... Gracias Pepe por ser amigo de tus amigos y por tu hospitalidad infinita.

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