La república de Guatifó abre una embajada en Cádiz

  • 'Los diplomáticos' ganan adeptos a la causa callejera en un espléndido lunes de Carnaval plagado de chirigotas 'ilegales'

En Cádiz se ha instaurado la república, la república cachonda de Guatifó. Un régimen en el que Manolo lleva las de perder porque por mucho protocolo que deba cumplir al final no tiene más remedio que bajar la basura.

'Los diplomáticos' de la república de Guatifó se adueñaron ayer de la plaza de San Agustín y ganaron adeptos para la causa de la chirigota callejera de Cádiz. Fue una de tantas agrupaciones, 'ilegales' y oficiales, que regaron de coplas ingeniosas las calles del centro de la ciudad en una espléndida jornada de lunes de Carnaval que los gaditanos vivieron sin excesivos agobios al ser día festivo solamente en Cádiz.

Perfectamente ataviados de embajadores, estos singulares diplomáticos cantaron solemnemente el himno oficial de Guatifó, una país al que se llega cogiendo por la sombrita y donde siempre huele a humedad. La agrupación de Mato (grande), Juan Romero 'Caracol', los hermanos Padilla, Devon Miles y compañía llevan en el corazón los colores de la bandera de este singular país: "rosa palo, beig clarito, gris marengo y amarrón".

La fiesta grande de Cádiz está tan extendida por el casco antiguo que las chirigotas se las ingenian para ocupar cada esquina sin pedir permiso, porque así es el Carnaval en la calle. La agrupación femenina y callejera 'Las tapersex S.A.', vendedoras de productos sexuales, hizo las delicias del personal en un rincón de la plaza de San Francisco mientras una cámara de televisión inmortalizó el momento. Cerca de allí, la calle San Miguel, poco transitada el resto del año, sirvió de escenario improvisado para agrupaciones callejeras y oficiales. 'Los barman' arrancaron risas a un lado con sus ocurrencias mientras 'Los revelaos', la chirigota de Juan Manuel Braza 'El Sheriff', desplegaron su repertorio ante los atentos oídos de furtivos carnavaleros a la caza de coplas con chispa.

'La clínica dental' de Antonio Serrano 'El Canijo' y 'To pa ella' de Selu García Cossío apenas pararon de cantar, y 'Las pito-risas' formaron el taco en el tablao de una plaza de Candelaria repleta de público.

Los romanceros, esa especie protegida por el público, no quisieron perder el lunes de Carnaval y sacaron el cartelón y el puntal con la única condición de ser escuchados.

'El solitario' de Francisco Pérez Mesa se paseó impune por el centro pero se quedó con las ganas de atracar bancos porque ayer era fiesta y todos estaban cerrados. Eso sí, no puso ninguna pega para contar las veces que hizo falta la verdadera historia de este personaje, siempre en versión gaditana, que es más cachonda.

'La muerte' rondó el casco antiguo con la guadaña de Salvador Fernández Miró, al igual que otros romanceros que aportaron su granito de arena para engrandecer el Carnaval en la calle, sin límite de horario.

La juerga se prolongó hasta bien entrada la noche. Los más resistentes fueron callejeando hasta alcanzar el barrio de la Viña, donde la fiesta se adentró en la madrugada a pesar de que hoy es día laborable.

Las callejeras prometen seguir dando guerra durante toda la semana. No será difícil encontrarlas estos días en las calles del casco antiguo cuando empiece a caer la noche.

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