Los pilotos mantienen el rumbo en la escala de cuartos

  • La chirigota de Yuyu y Sánchez Reyes despunta con originalidad e ingenio en una jornada en la que también brillan el coro de Valdés, las comparsas de Luis Rivero y los Gitanos y la chirigota 'Los robó de cocina'

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Repostaje en cuartos de la chirigota de Yuyu y Sánchez Reyes y nuevo éxito. Air con el carair, carair, carair... refrendó en esta segunda ronda las buenas sensaciones dejadas en su primer pase y logró de nuevo arrancar la carcajada del Gran Teatro Falla. Su originalidad e ingenio fue más que suficiente para ganarse al público. Si mantienen en la próxima parada el nivel mostrado en sus dos anteriores escalas, el billete para la final estará a su alcance. Los pilotos protagonizaron una sesión en la que también destacaron el coro de Valdés, las comparsas de Rivero y los Gitanos y la chirigota Los robó de cocina.

Buen ratito para comenzar. Las lesbianas de Valdés reivindicaron su particular estilo y defendieron el coro desenfadado ante sus críticos, siempre con buen humor. La chirigota de Trebujena Los mimosos y la comparsa sevillana Al fresquito completaron un digno pase y agradaron en la que será, salvo sorpresa mayúscula, su última actuación este año. Buen papel el realizado por ambas agrupaciones.

Los platos fuertes de la sesión se reservaban para antes del descanso. La chirigota de Yuyu y Sánchez Reyes volvió a poner patas arriba el teatro con un repertorio de los que no dan tregua, un golpe tras otro. Agradaron con sus pasodobles, muy originales aunque un poco por debajo de los mostrados en preliminares, y la formaron con los cuplés, especialmente con el segundo dedicado a la obsesión de su señora por Rafa Nadal. Muy bueno tanto en desarrollo como en remate. Por repertorio, aspiran a todo.

La comparsa de Luis Rivero, a escena antes del descanso, evidenció un ligero descenso tanto en letras como en interpretación. Dedicaron sus pasodobles a defender el Carnaval como patrimonio ya no de Cádiz sino de toda Andalucía, contestando así a una letra lanzada por Antonio Martín en preliminares, y a contar la triste historia de una viuda. De nuevo dos vertientes de opinión totalmente contrarias, en este caso sobre la posible formación de un concurso de agrupaciones en Sevilla, se llevaron el mismo número de aplausos. Curioso, como poco.

Los robó de cocina llegaron tras el descanso dispuestos a confirmar las buenas sensaciones dejadas el primer día. Destacaron especialmente en sus cuplés y dejaron un buen repertorio que debería volver a disfrutarse en semifinales. Igual que la comparsa de los Gitanos, que vino dispuesta a reivindicar ese estilo tan suyo con buenas letras y su habitual derroche de pasión y fuerza.

Se encargaron de acabar con la sesión la chirigota Los Taranto Raptors, con un repertorio demasiado corto para esta segunda fase, y la comparsa El batallón de la arena, que cumplió ofreciendo una digna actuación. Así concluyó la penúltima función de cuartos, antesala de la que no será aún noche de cuchillos largos, pero casi.

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