Morera en adobo

Que se escapa

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SI hay una frase típica de ascensor o que te diga tu tía a la que solo ves en comuniones, bautizos y tanatorios, esa es "Hay que ver cómo pasa el tiempo". Pues sí, es típica pero una verdad como un templo. Me da hasta miedo ver como vienen y van los Carnavales año tras año. Hoy ya es viernes de Carnaval y las bombillitas empiezan a desgastarse, como anunciando que se acaba, que el Domingo de Piñata está asomándose a la vuelta de la esquina y todo, un añito más quedará en recuerdos, fotos, sonidos, momentos… Es verdad que en Cádiz es Carnaval todo el año, tenemos esa forma de interpretar nuestra fiesta. Se respeta la Cuaresma a medias y una vez pasada la Semana Santa, volverán las galas de cada año. Festivales y más festivales, todo el mundo organiza algo contando con las agrupaciones, algunos para fines realmente interesantes, otros no tanto. El caso es que parece que fue ayer cuando me estaba probando el mono del Taller y ya casi tengo desgastada la capa de Caletiman. Eso sin contar la inmensidad de recuerdos que se mantienen frescos y vivos de años mucho más remotos. Quizás sea eso lo que hace tan especial esta afición, la cantidad de recuerdos y cosas buenas que te llevas en el saco para toda la vida y aunque la nostalgia y la tristeza empieza a aflorar ahora que todo acaba, sabes que cuando te des cuenta estas de nuevo metido en el local de ensayo con nuevas ilusiones, nuevo tipo, nuevas coplas y nuevas metas. Pero lo más importante, rodeado de los míos. Eso no cambia, ni quiero que cambie si no es para que esa palabra abarque a más gente aun. Por eso desde estas líneas y hoy en mi último artículo del año quiero agradecer a mi gente, todo lo que me da cada año. Al aficionado que sigue lo que hago y lo valora hasta el punto de desbordarme tanto afecto en muchas ocasiones; a mi familia por apoyarme y aguantarme las tensiones; a mis amigos y amigas; a mi grupo (Carlitos, Kike, Javi, Selu y, como no, nuestro eterno figurante Antuan) por darle vida a lo que escribe este loco y hacer que mis coplas crezcan, por no sólo ser compañeros de escenarios sino amigos el resto del año; a sus parejas por ser siempre una parte más de nosotros; y gracias a una de esas personas a las que me refería antes, que este año agranda la nómina de los míos para siempre, por aparecer, por estar ahí y animarme, soportarme y darme alas en los malos momentos. A todos muchísimas gracias por un nuevo Carnaval inolvidable y a disfrutar lo que queda ¡QUE SE ESCAPA!

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