Un día en el escondite de los duendes

  • Pasamos con la comparsa de los hermanos Carapapa las horas previas a su actuación en el Gran Teatro Falla

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Como cada noche, aunque esta vez un poco antes, los duendes coloraos abandonaron sus escondites en el Gran Teatro Falla. Ayer, los diminutos habitantes de este teatro centenario, que al cerrar cortinas examinan cada rincón en busca de tesoros, se dejaron ver sobre las tablas para enamorar de nuevo a Cádiz con su historia. 

No siempre fueron duendes. Antes eran David, Javi, Julián, Rubén, Zeus... Su transformación comenzó a eso de las cinco de la tarde, cuando los más madrugadores llegaron a la peña La Estrella, la base de operaciones de la comparsa de los hermanos Carapapa los días de actuación. Un equipo de siete maquilladoras de Piarlé Make-up les esperaban para comenzar a convertirles en los traviesos duendes. Una de ellas, María del Mar, nos cuenta que necesitan una media hora por persona, dependiendo de lo que tarden en fijarse nariz, orejas puntiagudas, cejas y barba. 

La nariz es lo primero. Una vez queda pegada, con silicona se disimulan los bordes. Mismo proceso para la prótesis de las orejas. El siguiente paso es igualar el color a base de maquillaje. El último paso, que es el que dota de personalidad a cada uno de estos duendes, es colocar el pelo de cejas y barba, todos diferentes y todos, por supuesto, coloraos. Ya en el teatro llegan los últimos retoques, tienen que estar impecables. Y es que el Falla, su casa, les esperaba impacientes. 


 Vídeo: DMR

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