Más debate, menos números

  • Salvador Fernández Miró, vocal, y Eugenio Mariscal, secretario del jurado, denuncian el "injusto" sistema de puntuación en el Concurso del Falla

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La rígida e inamovible puntuación numérica en el jurado del Concurso de Agrupaciones ha sido siempre criticada por los presidentes y vocales que han pasado por el palco del Falla año tras año. Pasan los concursos y nadie es capaz de coger el toro por los cuernos. Acabado el certamen de este año, uno de los vocales, Salvado Fernández Miró, ha querido ponerse en contacto con Diario de Cádiz para exponer lo que a su juicio es un sistema de puntuación "demencial que acarrea injusticias". Dice que la mayoría de los compañeros del jurado piensan como él. Y encuentra la misma opinión en Eugenio Mariscal, que ha sido secretario del jurado 2015. Ambos exponen las causas de las imperfecciones del sistema de puntos.

Dice Fernández Miró que en un concurso tan largo "no se puede puntuar sin saber qué viene detrás. Las que cantan de las buenas, en los primeros días, están en desventaja, porque estamos con el freno echado. La clasificación de una agrupación en cada fase debe mirarse desde una perspectiva general comparando el nivel de la modalidad". Según este miembro del jurado en chirigotas y cuartetos, la actuación diaria del notario "sobra". "Si te nombran jurado deben confiar en ti. Y es lógico que nos contaminemos, que podamos debatir, escuchar, hablar, volver a visionar vídeos de agrupaciones. Por un lado te dicen que no te contamines y por otro que el fallo se adecue al sentir general. Es una contradicción". Recuerda que el notario "se lleva inmediatamente las puntuaciones y ya no hay vuelta atrás. No hay posibilidad de cambio si te has equivocado al puntuar, si has tenido un mal día, si esa agrupación cantó a una hora tardía.... Es imposible valorar algo en cinco minutos con la prisa de meter los puntos en el ordenador. Hay que deliberar más, con notas personales de cada grupo. Debe existir la posibilidad de corregir puntos, de mirar atrás, corregir tus propios errores, para ser más justos. Y que esto no suene a tejemaneje. Todo lo contrario".

Pide que no se entreguen las hojas de puntuación personal hasta el final de cada fase. "Y no entiendo la prisa por dar el fallo nada más acabe la ultima sesión. Se cometen injusticias cuando se suman los puntos sin opción a revisarlos. Sería mejor que el jurado se reuniera la mañana siguiente para analizar, con la mente ya más fresca. Y revisar vídeos si hace falta. Y debatir. Eso sería más justo. Y dar el fallo al mediodía", expone.

A su juicio, el arrastre de puntos "condiciona para mal porque hay quien te engaña y luego se queda sin fuelle y quien no puede remontar aunque vaya creciendo fase tras fase". Para Fernández Miró igualmente "demencial" es la duración de las funciones, lo que también condiciona a las agrupaciones que canten a las tres de la mañana, así como que entre cada actuación "haya 20 minutos de parón".

Tampoco está de acuerdo con el peso que las composiciones genuinas (tangos, pasodobles, cuplés y parodias) tienen en las puntuaciones. "Es una barbaridad que los cuplés, en el caso de las chirigotas, sean el 44 por ciento de la puntuación. Una agrupación puede llegar alto solo con dos cuplés buenos y lo demás malo. Eso no es justo", explica. Fernández Miró reconoce que ha tenido fallos y que "podría hacerlo mejor si me llamaran el año siguiente, ya con experiencia. Pero en el reglamento dice que no puede repetir un jurado en los cuatro años siguientes. No lo entiendo".

Por su parte, Eugenio Mariscal prepara un informe que presentará al Patronato. "No creemos conveniente cerrar las puntuaciones de inmediato sin ver cada modalidad en su amplitud durante toda la fase. Aunque se vaya puntuando a cada agrupación, cuando se escuche todo se haga una valoración general. No es lo mismo puntuar a un grupo el primer día que el último. Puedes cometer errores que luego no se pueden remediar, puntuando bajo por ser los primeros. Cerrar los puntos al acabar cada fase y el veredicto cuando se haya escuchado todo. Al día siguiente, con argumentos. Sin prisas", señala en la misma línea que Fernández Miró.

Para Mariscal, "hay que debatir y hablar, los números son muy fríos. Y escuchar el sentir popular, no se puede estar ajeno a lo que ocurre. Pueden estar equivocados cinco jurados contra miles de personas". Y coincide en que las sesiones deben ser más cortas y los tiempos de montaje más reducidos.

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