El cañamaque

La chapuza del Patronato

ESTE año el Concurso de Agrupaciones está dedicado a don Enrique Villegas Vélez, cosa que me parece perfecta ya que don Enrique es de los muy pocos que se lo merecen todo. Me parece un acierto la idea de dedicar el concurso a personas relevantes del Carnaval. Lo que no me gusta son los modos, la forma. Me explico: editan un cartel, para la ocasión, que dejan arrinconado en las oficinas del Falla y el primer día de concurso se brinda el homenaje a la persona en cuestión. Un acto paupérrimo, insulso y falto de contenido que fue salvado por las ocurrencias y desparpajo del homenajeado. Menos mal que don Enrique vino con su descendencia, que además de llenar al abuelo el corazón le llenaron el escenario.

En el teatro ni media entrada, el público rondando por los pasillos buscando su asiento. En el palco municipal nadie. En el palco de antifaces cuatro. En el escenario, aparte de la familia, los miembros del Patronato. Uno con bufanda, otro con un cuero, el presentador con camisa rosa chicle con cuello de tirita (por lo tanto sin corbata). Para colmo, a don Enrique le entregan una estatuilla que por tamaño y peso no es la más adecuada para ser entregada a una persona de su edad, aparte de que en mi casa tengo seis iguales y medio Cádiz también. ¡Por San Cleto! ¿Dónde están el estilo y las formas? ¡Qué falta de vergüenza! ¡Que chapuza!. Eso sí, don Enrique, exquisito en educación, simpatía y, como siempre, impecable de elegante. A ver si aprenden algunos.

Este tipo de homenaje a una persona que lo ha dado todo por la fiesta de la tierra que le vio llegar se hace en el Salón de Plenos de nuestro Ayuntamiento con la primera autoridad, con todos los concejales, con todos los antifaces de oro en vida con su antifaz de oro en la solapa; repito, la solapa, no en un jersey. O bien, el día de la final, con todos los anteriormente citados en el escenario, con televisión digital en directo para el mundo entero y con el Teatro Falla a reventar. Por supuesto que con la barra cerrada. Dentro de cinco años se volverá a hacer con otro reconocido autor. Sí, cinco años. Cinco años para que no pase como con el Baluarte del Carnaval, que se instituyó para ayudar económicamente a reconocidos carnavaleros que más lo necesitasen y se han debido de acabar los carnavaleros con penuria porque ya han empezado a entregárselo a quien no la pasa.

Se haga donde se haga y con la periodicidad que sea, ha de reivindicarse el RESPETO por estas personas dedicadas en vida y alma a nuestra fiesta. Hay que retomar el señorío que tuvimos y que algunos no aciertan a encontrar.

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