Desde el anticuario

La cantera existe

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DESDE ayer ha llegado la hora de la cantera. Las tardes del teatro son para las ilusiones de los que empiezan con el escenario y las coplas. De los que ven la fiesta, como imitación de sus líderes. Los que juegan a ser Subielas, Piojos, Caracoles o Ramonis.

Dijo Manolo Santander que en este teatro los hombres se convierten en dioses o salen llorando como niños chicos. Ahora son los niños los que se convierten en hombres que cantan a Cai.

Hace poco tiempo que se ha recuperado el concurso en sus modalidades infantil y juvenil; algo más racional que la unificación, que suponía un gran abanico de edades.

Desde que ha vuelto el concurso de la cantera, parece que ha vuelto la cordura también al público, que durante un tiempo tuvo perdida.

Hubo años de triste recuerdo en los que los padres daban el peor espectáculo del mundo, y en los que se transmitía lo más nefasto de esta afición.

La competición, sobre todo a estas edades, debe ser exhibición, ilusión, nervios de la noche anterior, maquillajes, camerinos, aplausos, aprender las lecciones para mejorar cada año, pero nada más. En el debate entre concurso si concurso no, yo digo que concurso sí mientras se mantenga como estos últimos años. También los chavales compiten en sus colegios jugando al fútbol, y saben que es un pasatiempo.

El carnaval es cultivo de las artes, es escuela de poesía, de música, de teatro, de sentido crítico y esos valores hay que mantenerlos, Cádiz tiene con el carnaval la mejor oportunidad, para ello.

Aquella hornada de comparsitas de los ochenta pasaron a ser los líderes de ahora. Mención especial para los grupos de las Peña la Estrella, y nuestra Andalucía, así como para las recreaciones en infantil de los grupos de Paco Alba, que durante algunos años, llevó a cabo su peña.

Sin ir más lejos los primeros premios del año pasado en comparsas y chirigotas vienen firmados en su autoría por gente que empezó en la cantera.

El complemento perfecto es el carnaval en la escuela. Que vuelva pronto es lo que hace falta.

Es lo que pido desde aquí al Ayuntamiento, es otra forma de hacer también conveniente. Y a los medios le pido una atención adecuada.

Llegó la hora de la cantera. Ojalá que ellos sean ahora y en el futuro mejores que los que le precedimos.

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